Cubriendo Nuestra Familia

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Malaquías 4:5-6 LBLA He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del SEÑOR, día grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición.

Basados en estos versículos, el orden dice que primero Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos; es decir, que el primer paso, es permitir que la operación se lleve a cabo en el corazón de los padres para que se vuelquen hacia los hijos. Ese orden llama la atención porque sabemos que en la vida ocurren circunstancias en la educación y formación de nuestros hijos, que permiten que en ocasiones nuestro corazón se distancie de nuestros hijos cuando consideramos que no están haciendo las cosas en el orden debido, marcando con esto, límites que nos separa de ellos.

 

Eso puede hacer que aunque no sea de nuestro agrado, empecemos a poner distancia entre nuestros hijos y nosotros, por causa de su rebeldía, de esta manera, dejamos entrever una condición que hace ver que ellos están mal y por esta actitud, de alguna manera los estamos alejando de nuestro corazón; esta es una de las cosas en que debemos tener cuidado, porque si en algún momento nuestros hijos se alejan; como padres tenemos que estar de mutuo acuerdo para hacer volver el corazón de nuestros hijos y trabajar juntos para estar de acuerdo.

La palabra "volver" del anterior pasaje, se trata de la palabra H7725 que significa:

H7725
שׁוּב
shûb
raíz prim.; volverse (de aquí, alejarse) trans. o intr., lit. o fig. (no necesariamente con la idea de volver al punto de partida); gen. retirarse; a menudo adv. de nuevo:-apaciguar, apartar, aplacar, arrepentirse, calmar, cambiar, cesar, compensar, conducir, confortar, contar, contrarrestar, convertir, corresponder, decrecer, dejar, descargar, desistir, despedir, desviar, detener, devolver, discurrir, enderezar, engañar, entrar, entretener, envainar, esconder, estorbar, girar, giro, huir, impedir, indemnización, ir, levantar, llamar, llevar, meter, mitigar, negar, nuevo, paga, pagar, pago, poner, principio, quebrantar, quitar, recaer, recapacitar, rechazar, recobrar, recompensar, recuperar, referir, reflexionar, refrigerio, regresar, reposo, resarcir, rescatar, resistir, responder, restablecer, restaurador, restaurar, restituir, retirar, retractar, retraer, retroceder, revocar, revolver, tomar, torcer, traer, trasladar, venir, vez, volver, vuelta.

Génesis 20:2-5 LBLA Y Abraham dijo de Sara su mujer: Es mi hermana. Entonces Abimelec, rey de Gerar, envió y tomó a Sara. Pero Dios vino a Abimelec en un sueño de noche, y le dijo: He aquí, eres hombre muerto por razón de la mujer que has tomado, pues está casada. Mas Abimelec no se había acercado a ella, y dijo: Señor, ¿destruirás a una nación aunque sea inocente? ¿No me dijo él mismo: "Es mi hermana"? Y ella también dijo: "Es mi hermano." En la integridad de mi corazón y con manos inocentes yo he hecho esto.

Notemos que Abimelec tomó algo que no era de él, y aunque de alguna manera fue engañado por Abraham cuando le dijo que Sara era su hermana, Dios le habló diciéndole que debía soltar esa mujer porque era casada. Notemos que Abraham la dejó ir por miedo a que lo mataran, es decir que por temor entregó algo que le pertenecía. Abimelec tomó algo que no le pertenecía y con esto estaba corriendo peligro él, su casa y los que él representaba en su comunidad; de esta manera confirmamos que un pecado sexual puede acarrear problemas grandemente a nuestra casa, a tal punto que hasta los inocentes paguen por ello; por eso debe tener cuidado y guardar nuestros corazones para proteger nuestra casa, teniendo presente que somos puerta de nuestro hogar y tenemos la alternativa de permitir o evitar que ingresen cosas a nuestra casa.

Abimelec tuvo que devolver lo que no era suyo para no poner peligro su casa, y en nuestro caso, debemos evitar a toda costa cualquier situación similar que pudiera poner en peligro nuestra casa. El pecado trae consigo muchas complicaciones que pueden afectar a nuestro cónyuge e hijos, por eso debemos tener cuidado en no tomar algo que no es nuestro y si alguien lo ha hecho, tiene que devolver lo que no es suyo con la ayuda del Espíritu de Dios.

Génesis 27:43-45 LBLA Ahora pues, hijo mío, obedece mi voz: levántate y huye a Harán, a casa de mi hermano Labán. Y quédate con él algunos días hasta que se calme el furor de tu hermano; hasta que la ira de tu hermano contra ti se calme, y olvide lo que le hiciste. Entonces enviaré y te traeré de allá. ¿Por qué he de sufrir la pérdida de vosotros dos en un mismo día?

Este pasaje refiere una madre que habla con su hijo. La palabra "calme" se encuentra incluida en la traducción de la palabra hebrea H7725. La madre le dice a su hijo "...hasta que tu hermano olvide lo que hiciste..."; si analizamos, vemos que el actor intelectual de todo esto fue Rebeca, sin embargo se dio cuenta que sus planes no le dieron resultado conforme a lo esperado, en vista que no consideró que sus hijos tuvieran dificultades entre sí. Esta falta fue cometida por la madre y el hijo, sin embargo ella se desligó de la culpa, pues expresó:"...por lo que le hiciste...". Sin lugar a dudas Jacob sí sabía que todo lo había planificado su madre, pero ella no asumió junto a él la culpa, seguramente ese hijo se decepcionó de la actitud de su madre porque no le correspondió ni le fue fiel, porque aunque sí lo estaba protegiendo, también tenía el interés de evitar que hubiera un crimen en su casa.

Rebeca afirmó: "...te traeré de allá...". Cuántas personas se quedaron escuchando esta frase y nunca se les cumplió lo prometido por parte de familiares o cónyuges que partieron hacia el extranjero y nunca volvieron a saber de ellos. Jacob seguramente se quedó esperando que su madre enviara un mensajero para que él pudiera regresar, pensando que convencería a Esaú que todo había sido un acto de confusión; sin embargo, Rebeca muy cómodamente dejó pasar el tiempo y nunca cumplió lo que le prometió; en esta similitud de promesa, también algunos padres les hemos hecho promesas a nuestros hijos que nunca cumplimos. Tenemos que estar conscientes que el corazón de nuestros hijos se queda lastimado cuando les prometemos y no les cumplimos; en el caso de Rebeca, ella tenía problemas como madre y por eso no asumió su responsabilidad.

Génesis 31:3-5 LBLA Entonces el SEÑOR dijo a Jacob: Vuelve a la tierra de tus padres y a tus familiares, y yo estaré contigo. Jacob, pues, envió a llamar a Raquel y a Lea al campo, donde estaba su rebaño, y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre, no es amigable para conmigo como antes; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.

Rebeca nunca le cumplió esa palabra dicha, y fue El Señor quien le dijo a Jacob que volviera a la tierra de sus padres; y su mamá, la que lo envió fuera; se había olvidado de él. A muchos de nosotros como padres se nos ha extraviado en alguna oportunidad, alguno de nuestros hijos quizá, por lo menos por un momento; incluso a José y María se les extravió Jesús por tres días, siendo niño aún. Jacob estuvo esperando por 20 años la promesa de su mamá; en este sentido, El Señor nos dice: "... aunque padre y madre nos dejare, Jehová nos recogerá...". Una madre que le promete a su hijo y no le cumple porque posiblemente se le olvidó, seguramente lo defraudará, y fue eso precisamente lo que le sucedió a Jacob; Rebeca debió haber arreglado este problema con Esaú y alivianar en alguna medida el problema para que su hermano pudiera regresar.

Génesis 32:9-11 LBLA Y dijo Jacob: Oh Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, oh SEÑOR, que me dijiste: "Vuelve a tu tierra y a tus familiares, y yo te haré prosperar", indigno soy de toda misericordia y de toda la fidelidad que has mostrado a tu siervo; pues con sólo mi cayado crucé este Jordán, y ahora he llegado a tener dos campamentos. Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque yo le tengo miedo, no sea que venga y me hiera a mí y a las madres con los hijos.

Ninguno de los dos padres hablo con Esaú para hacerlo reflexionar y ayudar a Jacob para que pudiera volver al hogar paterno; aunque ésta prueba Dios la permitió porque estaba preparando a Jacob en medio de la soledad. Bendito sea El Señor Jesucristo porque si nuestros padres se olvidan de nosotros, Él tiene cuidado de llenar el espacio que dejaron vacío. Si creemos tener un conflicto con nuestros padres por algo que no cumplieron en nuestra vida, tenemos que olvidarlo y perdonar porque ahora tenemos un Padre que se ocupa de nosotros, incluso desde antes de llegar a Sus pies, El ya se ocupaba en nosotros. Si en algún momento sentimos que nuestros padres no cumplieron sus promesas y se olvidaron de nosotros, olvidémoslo, porque sólo trae amargura por las heridas que eso causa. Dios ha levantado ministros conforme a Su corazón y es por ese medio que hace descender una figura paterna a nuestras vidas y que no haya soledad que nos invada con amargura. Olvidemos el pasado y extirpemos todo resentimiento enraizado y pasemos a la faceta por la que pasó Ana quien derramó su alma para ser libre y regresar a casa en paz.

Jueces 11:35-36 LBLA Y cuando la vio, él rasgó sus ropas y dijo: ¡Ay, hija mía! Me has abatido y estás entre los que me afligen; porque he dado mi palabra al SEÑOR, y no me puedo retractar. Entonces ella le dijo: Padre mío, has dado tu palabra al SEÑOR; haz conmigo conforme a lo que has dicho, ya que el SEÑOR te ha vengado de tus enemigos, los hijos de Amón.

Este pasaje habla de Jefté y su hija Mizpa. Si hacemos un viaje y nos ausentamos, al regresar a casa sabemos quién sale a nuestro encuentro y hace fiesta por nuestro regreso. Jefté sabía que tenía una hija que se gozaba cuando regresaba a su casa, y no lo consideró cuando hizo un voto delante de Dios, afirmando que no se podía retractar. Dios es misericordioso y muchos de nosotros le hemos hecho votos que no le hemos cumplido y no por eso El Señor nos ha quitado la vida. Tengamos cuidado cuando prometamos algo que tenga que ver con nuestros hijos, más aún si ellos no están presentes, porque posiblemente no sea de su agrado y los hagamos sentir mal. Jefté no cubrió a su hija siendo una hija ejemplar, quien sufriría las consecuencias de su voto.

1 Samuel 12:2-3 LBLA Y he aquí, ahora el rey va delante de vosotros. Yo ya soy viejo y lleno de canas, y he aquí, mis hijos están con vosotros. Yo he andado delante de vosotros desde mi juventud hasta hoy. Aquí estoy; testificad contra mí delante del SEÑOR y delante de su ungido. ¿A quién he quitado buey, o a quién he quitado asno, o a quién he defraudado? ¿A quién he oprimido, o de mano de quién he tomado soborno para cegar mis ojos con él? Testificad, y os lo restituiré.

Los hijos de Samuel se desviaron al aceptar soborno y el pueblo se quejó con Samuel diciéndole que a sus hijos les gustaba el dinero fácil, y sabemos que quien se deja sobornar no puede hacer justicia. Samuel no los encubrió sino que sabiendo que sus hijos habían cometido un error, peleó por sus hijos y no se quedó callado sino que los reprendió, pero antes de partir tomó a sus hijos y los puso delante del pueblo y les dijo que si algo habían hecho, allí estaba junto con ellos para asumir las consecuencias y restituir lo que se hubiera perdido. Samuel cubrió a sus hijos y para devolverles la honra se puso al frente.

El Apóstol Pablo escribió a Filemón diciéndole: "...recibe a Onésimo, y si algo te debe, ponlo a mi cuenta..." El Apóstol Pablo era un ministro de Dios que vio el cambio radical de una persona, y como una muestra de su credibilidad en ese cambio, le escribió a Filemón para que lo recibiera como que si fuera él mismo. Los Ministros que Dios levanta es para que restauren paternidad dentro de la congregación; El Señor Jesucristo hizo lo mismo por nosotros, poniéndose delante de nosotros y pagando el precio para que al diablo nos dejara libres; El pago con precio de sangre todo lo que debíamos. Hoy nosotros los padres de familia tenemos que aprender a levantarnos y devolverles a nuestros hijos su honra poniéndolos al frente para resarcir sus deudas.

Haya pues en vosotros esta misma actitud que hubo en Cristo Jesús.

 
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