Hacia La Meta En El Matrimonio

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Nuestra meta debe ser poner delante de Dios nuestra familia que es el regalo precioso que Él nos dio. Cuando llegamos al matrimonio empezamos una serie de fases y una de ellas es cuando nace, y éste es el momento preciso cuando el enemigo intentará atacar más fuertemente porque es más fácil enfrentar y derrotar a un contendiente pequeño que a uno que se encuentra fuertemente consolidado. Si como matrimonio no vamos tomados de la mano de Dios fuertemente, quedaremos sin cobertura y protección, ante esta situación, seguramente el enemigo lo podrá derribar; sin embargo, como hijos de Dios esto no nos puede suceder porque decidimos tomarnos de Su mano poderosa, teniendo la bendición de estar bajo la cobertura de un ministerio quíntuple.

 

 

Génesis 12:1 LBLA Y el SEÑOR dijo a Abram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.

Salmos 45:10 LBLA Escucha, hija, presta atención e inclina tu oído; olvídate de tu pueblo y de la casa de tu padre.

Como se mencionó al principio, el matrimonio tiene varias facetas: la fase de la adaptación, la fase de la juventud, la madurez y la meta (que es llegar delante del Señor con nuestro matrimonio debidamente guardado).

El período de la adaptación no es al inicio de nuestro matrimonio, sino empieza desde un tiempo antes, y sucede generalmente cuando visualizamos a nuestra pareja y empezamos por el período de la amistad, que en el mundo se conoce como noviazgo; sin embargo sabemos que ante El Señor no existe este concepto, porque este es un diseño diabólico para hacer caer a los jóvenes y provocar que bajen la barrera que impide que se llegue más allá de los límites establecidos. Cuando se ejecuta un noviazgo a la manera del mundo, pese a la voluntad de ambos, esa barrera se baja permitiendo una serie de libertades que le dan, alimento al alma con el propósito, de parte del enemigo que los jóvenes caigan en pecado y que cuando lleguen al matrimonio no puedan obtener el paquete de bendiciones que Dios les ha preparado.

La etapa de la amistad es bella aunque no exista la cercanía física que muchos quisieran. Si alguien ha tropezado antes de llegar al matrimonio y Dios aun así le ha dado muchas bendiciones, entonces imaginemos ¿qué es llegar íntegros al matrimonio?, dicho en otras palabras, guardándonos íntegros para ese momento crucial de nuestra vida. El cimiento de nuestro hogar es Cristo Jesús y es a El a quien debemos honrar en todo momento, desde que empezamos en amistad con una persona, pasando por las otras etapas hasta llegar a donde Dios desee que lleguemos pero en santidad.

1 Corintios 11:3 LBLA Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios.

Este versículo es una gran bendición que va dirigido a las mujeres porque El Señor dispuso en Su corazón poner una cobertura para que las cuide, para que reciban todos los regalos y la restitución que tiene preparados para su vida, y si logran entender el rhema de ésta Palabra, tendrán alguien quien las cubra y las valore.

Cuando venimos al matrimonio sucede regularmente que empieza una guerra de poderes, pero eso no debe ser así porque El Señor con esta unión lo que está haciendo es fundando un equipo para aprovechar las habilidades de cada uno de los cónyuge y que éstas se complementen, por eso La Palabra dice que son mejor dos mejor que uno, porque hay mejor paga por su salario y aunque ambos caigan, el uno podrá levantar al otro.

Eclesiastés 4:12 LBLA Y si alguien puede prevalecer contra el que está solo, dos lo resistirá. Un cordel de tres hilos no se rompe fácilmente.

En este pasaje se mencionan tres dobleces, porque definitivamente El Señor tiene que ser el primero en nuestro hogar, porque si nos tomamos de Él seremos fuertes y no habrá enemigo en contra nuestra que pueda prevalecer. Si aprovechamos la bendición del equipo que Dios formó en el matrimonio, seguramente no habrá nadie que pueda en contra nuestra.

A veces el período de adaptación en el matrimonio puede durar de 2 a 3 años, de allí en adelante seguramente se logra acoplar la pareja; sin embargo existen matrimonios de muchos años que no se han logrado adaptar y no han podido aprovechar las bendiciones que El Señor les tenía preparadas.

En los versículos referidos al inicio del estudio, vemos que El Señor le pidió a Abraham que saliera de su casa para que trascendiera, porque debemos saber que cuando nos casamos, nuestra estatura ya no es la misma, dejamos de ser hombres-Adán y nos convertimos en hombre-esposo, considerando que en la vida cristiana existen ciclos que debemos cumplir, pero no podemos iniciar un ciclo nuevo sin antes haber concluido el anterior, y uno de ellos es cuando somos solteros, por eso es que cuando nos casamos trascendemos a un nuevo nivel, pero no lo podremos lograr si aun permanecemos atados a nuestros padres. Si los varones no reconocemos el llamado del Señor que nos instruye a salir de nuestra tierra y parentela, difícilmente podremos hallar la bendición que Dios tiene para nosotros.

Génesis 12:2 LBLA Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

Este versículo nos señala un claro propósito por el cual El Señor le indicaba a éste varón salirse de su tierra y parentela, y era porque lo quería bendecir y hacer de él una nación grande. Si no salimos de esa cobertura paterna y no pasamos a nuestro siguiente estado no podremos obtener el lugar que El Señor quiere darnos dentro del matrimonio; al respecto, podemos mencionar hogares donde la esposa no respeta al varón y no lo ve como una figura de autoridad porque él aún se encuentra bajo la cobertura paterna, por lo tanto no tiene el derecho a que su nombre sea honrado en la casa, es decir no ha cerrado el circulo anterior. En alguna medida con esta actitud inducimos a que nuestra esposa haga cosas indebidas en cuanto a la autoridad, y aquel que estaba diseñado para cubrirla solo repliega sus alas dejando expuesta a su esposa.

Salmos 45:10-11 LBLA Escucha, hija, presta atención e inclina tu oído; olvídate de tu pueblo y de la casa de tu padre. Entonces el rey deseará tu hermosura; inclínate ante él, porque él es tu señor.

Como vimos, El Señor le dice al varón que deje su tierra y parentela, pero a la mujer le enfatiza a que escuche y que ponga atención al deseo de bendición del Señor; pero también la instruye a que se olvide de su pueblo y de la casa de su padre. Cuando vemos al rey que menciona el versículo como figura del marido, notamos que si la mujer continua bajo la cobertura de la casa paterna el rey no verá su hermosura porque no ha cerrado el círculo de mujer-Eva a mujer-esposa, y esto explica que muchos esposos no logran trascender porque ven en su esposa a su madre o su suegra, pero ese no es el plan de Dios, sino es que el varón y la mujer logren desvincularse de su casa paterna para dedicarse a su hogar.

Éxodo 20:5 LBLA No los adorarás ni los servirás; porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen...

Para lograr comprender esta Palabra, tenemos que diferenciar entre la transgresión, el pecado y la iniquidad. Las transgresiones los comentemos cuando pecamos sin el pleno conocimiento de lo que estamos haciendo. El pecado es cuando sabemos que los actos que cometemos son ofensivos a Dios. La iniquidad son los actos que cometemos teniendo el pleno conocimiento que ofenden al Señor, es decir, es el grado superlativo del pecado.

La Palabra de Dios dice que a toda alma que pecare esa morirá, pero podemos ver que la iniquidad no es cobrada a quien la hace, sino que a los hijos. Un ejemplo de esto lo podemos ver en sucesos de pecado que se repiten de una generación a otra y es porque los padres abrieron una puerta al mal y eso vino a redundar sobre las generaciones futuras, y esto viene a afectar incluso a nuestro matrimonio.

Salmos 51:5 LBLA He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre.

Este es un Salmo de David donde dice que fue concebido en pecado y nacido en iniquidad, nos habla claramente de una situación sexual pecaminosa hecha por la madre de David que abrió una gran puerta de pecado e iniquidad en la vida de éste nombre, que aunque en La Biblia es mencionado como el "Dulce cantor de Israel", esta situación le viene a afectar porque volvió a incluirse en ese círculo vicioso donde la madre abrió la puerta.

El pecado sexual ataca fuertemente a nuestros hogares porque seguramente existen pecados de esta índole cometidos por nuestros ancestros y que nosotros podemos desconocer; por eso David le dice al Señor en cierto Salmo: líbrame aun de los pecados que me son ocultos; porque él sabía que podía traer algo en lo que no había participados directamente, pero por herencia le era activado en sus lomos y que también iba a trascender en su simiente.

Génesis 31:19 LBLA Y mientras Labán había ido a trasquilar sus ovejas, Raquel robó los ídolos domésticos que eran de su padre.

La situación que nos revela este pasaje, es un pecado de idolatría porque esta mujer abrió puertas de idolatría e iniquidad para su familia, introduciendo muerte a la familia de Jacob.

Otro caso es el de Ezequías quien dejó entrar al enemigo a su casa con toda la fuerza que traía y no hizo nada para detenerlo, logrando que la muerte entrara a su casa y que sus hijos fueran cautivos e introducidos al templo babilónico como eunucos. Si vemos, la figura que representa un eunuco es que no puede dar fruto. Ezequías le hizo este gran daño a su casa; pero nosotros como varones tenemos que levantarnos en el nombre de Jesús contra el enemigo y luchar con todo nuestro corazón para levantar y proteger a nuestro cónyuge cuando se encuentre en un momento difícil. No podemos permitir que entre Babilonia a nuestra casa porque es una iniquidad y algo que al Señor Jesucristo le ofende.

Isaías 39:3-7 RV60 Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijo: ¿Qué dicen estos hombres, y de dónde han venido a ti? Y Ezequías respondió: De tierra muy lejana han venido a mí, de Babilonia. Dijo entonces: ¿Qué han visto en tu casa? Y dijo Ezequías: Todo lo que hay en mi casa han visto, y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado. Entonces dijo Isaías a Ezequías: Oye palabra de Jehová de los ejércitos: He aquí vienen días en que será llevado a Babilonia todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy; ninguna cosa quedará, dice Jehová. De tus hijos que saldrán de ti, y que habrás engendrado, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia.

Si no prestamos atención a este aspecto, nos puede suceder lo que le sucedió a Jacob, que estando enamorado de Raquel, cuando amaneció se percató que no era Raquel sino Lea la que estaba a su lado; esto sucedió seguramente porque no cerró las puertas en este período tan importante de su matrimonio. Por eso es que si en algún momento entró Babilonia a nuestra casa y llegó el momento en el que nos levantamos por el poder del amor de Dios; ahora lo que debemos hacer es desarraigar todo vestigio de Babilonia en nuestras casas, porque ciertamente esa ciudad será castigada y si aún existe su sombra en nuestro hogar, podemos alcanzar de sus juicios.

2 Pedro 2:20 RVG Porque si habiendo ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y otra vez se enredan en ellas y son vencidos, su postrimería viene a ser peor que su principio.

Existen matrimonios que no han logrado levantarse porque a pesar de que tienen al Señor Jesucristo en su corazón y que están tomados de la mano del Señor no han logrado cortar los ciclos de maldad que en alguno momento fueron heredados por los padres.

Nuestro Señor Jesucristo tiene el propósito de bendecir nuestros hogares, pero antes debemos clamar por Su misericordia, sabiendo que nada podemos hacer si estamos fuera de las manos de Dios y de Su salvación.

 
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