La Multitud De Piedades

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Amanera de introducción, es necesario mencionar que los judaizantes están creciendo en forma alarmante, circuncidando incluso a cristianos que han conocido la gracia de Dios, y esto sin duda alguna está afectando a Su pueblo; sin embargo, existe una gran verdad que con palabras sencillas expresa que nuestro corazón debe estar agradecido con Dios por la obra que ha hecho en nosotros.

 

El Señor ha tenido piedad para todos, y La Palabra habla de la piedad de Dios, de la misericordia y de Su gracia. Algunos dicen que es difícil conocer la gracia y la piedad de Dios porque cuando la conocemos, es posible que nos podamos aprovechar de ella; efectivamente es difícil conocer Su piedad en su totalidad, pero sí podemos captar en parte lo que Dios ha hecho, y esa porción tan pequeña que llega a nuestra comprensión es la que nos puede hacer cambiar de forma de pensar y valorar el sacrificio de Dios. El problema es que cuando entendemos la piedad como la gracia misma, podríamos hacer una súper-gracia que no estaría bien, porque si alguno ha cometido errores como Sansón, lo ha pagado con creces, porque de acuerdo a lo que La Palabra revela "...todo lo que siembra el hombre eso también segará...". A Dios gracias, la piedad nos alcanzó y esto nos permite avanzar en Sus cosas.

1 Timoteo 3:16 LBLA E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: El fue manifestado en la carne, vindicado en el Espíritu, contemplado por ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.

Esto significa que nuestro Dios increado se creó a sí mismo y se introdujo en Su creación, allí se humillo en la crucifixión, y por ese sacrificio estamos nosotros ahora en su camino, porque tuvo piedad. Resucitó y luego regresó a Su lugar, pero antes nos redimió; antes éramos, sucios, perdidos, sin Dios y sin esperanzas como dice El Libro de Efesios en su capítulo 2, "....estábamos muertos en delitos y pecados...", y en el versículo 6 dice: "....y juntamente, nos resucitó y así mismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús...".

Cuando Él Señor resucitó, también nos resucitó a nosotros aún cuando no habíamos nacido y no hemos muerto, haciéndonos llegar hasta los lugares celestiales. Estamos un poco alejados de la piedad, sin embargo, El Señor nos da la oportunidad de desarrollarnos.

El Señor no tenía necesidad de ser justificado porque es Dios, quien se hizo menor que los ángeles, haciéndose igual a nosotros. Qué gran despojamiento.

Salmos 51:1 RV60 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

Si vemos el momento crucial de este pasaje, describe la forma de cómo nos encontró Dios en nuestra condición de pecadores para luego tener piedad de nosotros, habiéndonos encontrado en delitos y transgresiones.

El término "compasión" se trata de la palabra número H7356 del Diccionario Strong Concordance, que viene de la expresión del original hebreo rákjam, que tiene su raíz en la palabra H7355; compasión (en el plural); por extens. vientre (como que acaricia al feto); por impl. soltera:- afecto, compasión, corazón, doncella, entraña, gracia, matriz, misericordia, natural, piedad, vientre.

Cuando David dice: "...ten piedad de mí, conforme a la multitud...", refería a que se trataba de "muchos", esto nos permite ver el gran amor que Dios tiene para nosotros, porque cuando hemos fallado creemos que Él nos reprenderá de alguna manera, pero como grande es Su misericordia y Sus piedades son muchas, Él nos manifiesta Su compasión al perdonarnos.

Génesis 43:13-14 LBLA Tomad también a vuestro hermano, levantaos y volved a aquel hombre; (14) y que el Dios Todopoderoso os conceda misericordia ante aquel hombre para que ponga en libertad al otro hermano vuestro y a Benjamín. En cuanto a mí, si he de ser privado de mis hijos, que así sea.

En este pasaje, podemos ver dos figuras: una que describe cuando Jacob pide al Señor que sus hijos encuentren misericordia ante los ojos de José, quienes habían cometido un gran error ante él; y la otra figura es cuando vemos que José tuvo piedad, teniendo en cuenta que tenía todas las ventajas y oportunidad para cobrar venganza contra sus hermanos, pero no lo hizo porque tuvo piedad. Si hemos atravesado por una situación similar y hemos tenido misericordia, nos parecemos a José que es figura del Señor.

2 Samuel 24:13-14 LBLA Así que Gad fue a David y se lo hizo saber, diciéndole: ¿Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra, o que huyas por tres meses delante de tus enemigos mientras te persiguen, o que haya tres días de pestilencia en tu tierra? Considera ahora, y mira qué respuesta he de dar al que me envió. Respondió David a Gad: Estoy muy angustiado. Te ruego que nos dejes caer en manos del SEÑOR porque grandes son sus misericordias, pero no caiga yo en manos de hombre.

Que El Señor permita que no caigamos en tentación, pero si lo hemos hecho, pidámosle no caer en manos de los hombres, porque ellos no tienen la misericordia y piedad del Señor.

Nehemías 9:17-18 LBLA Rehusaron escuchar, y no se acordaron de las maravillas que hiciste entre ellos; endurecieron su cerviz y eligieron un jefe para volver a su esclavitud en Egipto. Pero tú eres un Dios de perdón, clemente y compasivo, lento para la ira y abundante en misericordia, y no los abandonaste. Ni siquiera cuando se hicieron un becerro de metal fundido y dijeron: "Este es tu Dios que te sacó de Egipto", y cometieron grandes blasfemias,

El Señor nos acaricia para que nos desarrollemos hasta llegar a la estatura perfecta, lo cual es parte de Su piedad. Vemos que el pueblo del Señor hizo una serie de abominaciones y Dios en pago les dio Su palabra para que fueran transformados; esta es la misma figura que se aplica a nosotros, dándonos la oportunidad para que avancemos a Canaán.

Nehemías 9:19-20 LBLA tú, en tu gran compasión, no los abandonaste en el desierto; la columna de nube no los dejó de día, para guiarlos en el camino, ni la columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde debían andar. Y diste tu buen Espíritu para instruirles, no retiraste tu maná de su boca, y les diste agua para su sed.

Seguramente le hemos fallado a Dios, pero en Su misericordia no nos ha dejado morir; lejos de eso nos está protegiendo y permite que nos desarrollemos. Estamos bajo una cobertura a pesar de tantas imperfecciones que cometemos, pero poco a poco iremos avanzando, es como pasar la prueba dentro de nosotros mismos. La figura de las cuarenta semanas sobre las diez lunas, significa el periodo que pasó el pueblo en el desierto; esto mismo aplica en nosotros, hasta que los mandamientos de Dios estén marcados en nosotros y podamos pasar a otra dimensión. La misericordia de Dios es tan grande que nos espera hasta que lleguemos a Su perfección.

Nehemías 9:31-33 LBLA Pero en tu gran compasión no los exterminaste ni los abandonaste, porque tú eres un Dios clemente y compasivo. Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, poderoso y temible, que guardas el pacto y la misericordia, no parezca insignificante ante ti toda la aflicción que nos ha sobrevenido, a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo, desde los días de los reyes de Asiria hasta el día de hoy. Mas tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros, porque tú has obrado fielmente, pero nosotros perversamente.

Tenemos un Dios bueno, por eso necesitamos crecer en la piedad. Atravesamos una lucha constante para mantenernos haciendo el bien, no obstante, si cometemos errores ahí estará la piedad de Dios.

Salmos 25:4-6 LBLA SEÑOR, muéstrame tus caminos, y enséñame tus sendas. Guíame en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti espero todo el día. Acuérdate, oh SEÑOR, de tu compasión y de tus misericordias, que son eternas.

La piedad de Dios es tan amplia que es difícil entenderla y Sus misericordias son eternas.

Salmos 25:6-7 LBLA Acuérdate, oh SEÑOR, de tu compasión y de tus misericordias, que son eternas. No te acuerdes de los pecados de mi juventud ni de mis transgresiones; acuérdate de mí conforme a tu misericordia, por tu bondad, oh SEÑOR.

Dios ha sido piadoso con nosotros y ha pasado por alto nuestros grandes pecados y transgresiones. El tiene piedad de notros y se encuentra a la espera que demos fruto, y pese a que traemos grandes deformaciones, no nos ha desechado, sino más bien nos hará sentar en lugares celestiales. Si le hemos fallado a Dios no nos espera castigo sino su Santa Cena para redimir nuestros pecados porque tenemos un Dios bueno.

Salmos 79:7-9 LBLA Pues han devorado a Jacob, y han asolado su morada. No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados; venga pronto a nuestro encuentro tu compasión, porque estamos muy abatidos. Ayúdanos oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre.

Si nos ponemos a meditar en lo que hicieron nuestros padres, seguramente podríamos pensar que son causa de lo malo que nos sucede, pero El Señor nos manda la piedad para que salgamos adelante. Dios es bueno.

Isaías 54:6-8 LBLA Porque como a mujer abandonada y afligida de espíritu, te ha llamado el SEÑOR, y como a esposa de la juventud que es repudiada --dice tu Dios. Por un breve momento te abandoné, pero con gran compasión te recogeré. En un acceso de ira escondí mi rostro de ti por un momento, pero con misericordia eterna tendré compasión de ti --dice el SEÑOR tu Redentor.

Si cometimos un grave error lo único que podemos saber es que Él nos recogerá y nuestra posición será que la piedad nos alcance y nos levante. Nacimos para estar en lugares celestiales y no pertenecemos al infierno porque Jesucristo murió por nosotros para que fuéramos alcanzados por Su Piedad. Sus misericordias son eternas.

Salmos 103:3-4 LBLA El es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades; el que rescata de la fosa tu vida, el que te corona de bondad y compasión;

Conocemos bien que somos tripartitos: cuerpo, alma y espíritu, y libramos una batalla constante entre el alma y el espíritu. Según este pasaje, el espíritu de David instruye a su alma bendecir al Señor; así mismo, nuestro espíritu le debe ordenar a nuestra alma bendecir a Jehová y darle gracias por Sus beneficios, misericordias y piedad, porque a nuestra alma se le olvida hacerlo. Podemos entender la piedad que tiene Dios con nosotros con el siguiente ejemplo: es como encontrar un alma que esté en el sepulcro, Dios viene, la ve y le dice: alma, levántate y te coronaré; si analizamos, se trata de la peor condición en que se puede encontrar, sin embargo, viene la piedad de Dios para decirle que quiere coronarla y llenarla de favores.

Apocalipsis 3:20-22 LBLA 'He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo. 'Al vencedor, le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. 'El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.'"

Dios se metió en Su creación, murió, subió y en esa posición de gloria desciende nuevamente a y se introduce en nosotros. Nuestro Dios vendrá de nuevo y descenderá hasta llegar a la puerta de nuestro corazón; según este versículo, describe que Él llama, toca la puerta porque sabe que hay alguien dentro; y como algo inexplicable a nuestra mente, llega con gloria y si no le abrimos, retrocede y espera hasta que decidamos hacerlo. Cuán grande es Su piedad, que ahora se manifiesta en forma de pan y vino para transformarnos y meterse en nosotros para hacer posible esa transformación y desarrollo.

 
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