Las 2 Copas (III)

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1 Corintios 10:21 LBLA No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.

Como ya lo mencionamos, en este versículo no le están hablando a inconversos, el trato es directo con cristianos; pero es necesario que el Espíritu Santo nos explique cuál es el mensaje del versículo anterior, aunque nosotros hemos llegado a la conclusión que está íntimamente relacionado con todo lo que es violencia básicamente.

 

 

Juan 15:1 LBLA Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador.

Cuando Dios nos habla en este versículo, lo hace bajo un parámetro: verdadero y falso, sin embargo podemos continuar encontrando varios conceptos, por ejemplo:

Juan 14:27 LBLA La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Esto significa que el mundo también puede brindar paz, pero la paz del mundo siempre es condicional y muy sensible a que se rompa.

Deuteronomio 32:32-33 LBLA Porque la vid de ellos es de la vid de Sodoma y de los campos de Gomorra; sus uvas son uvas venenosas, sus racimos, amargos. Su vino es veneno de serpientes, y ponzoña mortal de cobras.

Aquí podemos ver claramente una de las vides que son falsas y su fruto es totalmente contrario a lo que pertenece a la vid verdadera. Lo asombroso de la vid falsa, es que las hijas de Lot lo primero que pensaron en llevarse cuando tenían que salvar su vida antes que cayera la lluvia de fuego; fue el fino de Sodoma:

Génesis 19:32 LBLA Ven, hagamos que beba vino nuestro padre, y acostémonos con él para preservar nuestra familia por medio de nuestro padre.

Entonces una de las cosas que produce el vino de Sodoma es pecado sexual, pero llevado de una forma degenerativa porque de ahí fue donde surgió lo que conocemos como incesto y surge la descendencia de Amon y Moab, grupos que aun hoy día siguen teniendo problemas en contra de Israel. Ahora bien, si el vino de Sodoma lo que produce es degeneración sexual, entonces el vino de la vid verdadera lo que producirá es santidad sexual:

1 Tesalonicenses 4:2-6 RV 1960 Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.

Por eso es que no se trata de aprender la forma de cómo conducirnos delante de Dios en base a humanismo, sino en base a la instrucción que el Espíritu Santo nos enseñe y que de esa forma caminemos en todo momento, incluso en la intimidad con nuestro cónyuge. Por eso es que cuando nos acercamos a la mesa del Señor Jesucristo, debemos hacerlo estando a cuentas con Dios para que aquellos pensamientos pecaminosos que a veces aparecen en nuestra mente, sean echados fuera de nuestra alma para siempre a través de la Santa Cena, porque es la Santa Cena la que nos puede trasladar a otros niveles de amor sublime, como el descrito en el libro del Cantar De Los Cantares.

Volviendo a lo que describimos en los versículos que señala el vino de Sodoma, podemos decir entonces que el vino de Sodoma es vino de serpientes y ponzoña mortal de cobras; lo interesante es que el efecto del veneno de las serpientes lo que provoca es que inutiliza la sensibilidad natural; lo mismo que en lo espiritual con el vino de Sodoma porque en determinado momento, si nos vemos afectados por ese vino, perdemos la comunión con el Espíritu Santo y con los hermanos en la congregación; pero con la Santa Cena lo que obtenemos es nuevamente comunión con Dios y entramos en lo que hemos aprendido como koinonia para que por nosotros fluya Su sangre.

1 Juan 1:5-7 LBLA Y este es el mensaje que hemos oído de El y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay tiniebla alguna. Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; mas si andamos en la luz, como El está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado.

Si tenemos comunión con Dios, andamos en luz y tenemos comunión con los hermanos y la sangre de nuestro Señor Jesucristo nos limpia. Es posible que tengamos algún problema eventualmente con un hermano, lo cual puede ser conciliable de alguna forma; pero si tenemos problemas con todos los hermanos en todo tiempo y creemos que solamente nosotros tenemos la razón en todo tiempo, eso es sinónimo de no tener comunión o koinonia con los hermanos y la sangre del Señor no nos limpia porque le hemos dado entrada al vino de Sodoma o sea el veneno de serpiente y con el veneno de serpiente nos puede causar sangrado espiritual y prácticamente morimos, volvemos al estado del día cuando tuvimos el encuentro con Cristo.

Otro punto que debemos ver respecto a la vid de Gomorra es que su fruto es amargo, mientras que el fruto de la verdadera vid es dulce; esa dulzura es guardada porque cuando están haciendo el vino no trituran la semilla porque puede provocar amargura si se mezcla con el vino; pero existe un vino que es dulce, con el cual podemos romper con cualquier contaminación que llevemos en nuestra alma causada por el vino de Sodoma, ese vino lo encontramos en la mesa de nuestro Señor Jesucristo y está servido para que lo bebamos en el nombre de Jesús.

 
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