El Galardón Completo

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En todas las proclamas que Dios nos ha permitido vivir; El nos ha confirmado de una forma maravillosa lo que tiene preparado para Su pueblo, sin embargo en esta oportunidad, nos ha confirmado de una forma sobrenatural y sobreabundante por medio de muchos de Sus ministros que ellos quizá nunca imaginaron que estarían confirmando tácitamente lo que Dios anunciará en la proclama profética y apostólica para el año dos mil once. No obstante es necesario aclarar que la proclama profética y apostólica, no es un eslogan publicitario, sino que, es una orden divina de parte de Dios porque ordena lo que vendrá el próximo año, y el cristiano que tanga la fe necesaria, obtendrá las bendiciones que Dios ha destinado para nuestra vida; aunque para el mundo habrá un caos como parte de la plataforma que necesita el anticristo; para nosotros habrá bendiciones que nunca antes pudimos experimentar.

Pero para eso es necesario que haya un derramamiento de gracia para que las áreas que no han sido derrotadas en nuestra vida, finalmente lo sean, todo aquello que nos ha asediado por muchos años con motivo de tropiezo, Dios permitirá que sea anulado de nuestra vida para que se cumpla lo que dice la Biblia:

Y que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará. Hermanos, orad por nosotros. Saludad a todos los hermanos con beso santo. Os encargo solemnemente por el Señor que se lea esta carta a todos los hermanos. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. (1 Tesalonicenses 5:23-28 LBLA)

El extracto de la cita anterior es lo subrayado, no obstante que todo es una bendición; pero el punto es que incluso aquellas enfermedades que nunca nos pudieron dejar en paz, esa paz que tanto hemos anhelado; esas enfermedades serán eliminadas y nuestro cuerpo quedará libre de toda dolencia porque conforma la exaltación que hará Dios con nosotros. Pero hoy como parte de nuestro último culto devocional en el Año de la Preparación, debemos poner nuestros sentidos espirituales como lo hicimos durante todo el año: prestos a escuchar la instrucción de Dios para terminar este ciclo como Dios nos lo está demandando: buscando la paz con todos y la santidad.

En estudios anteriores, estuvimos estudiando acerca de las sombras que nos deja ver la Biblia en el antiguo testamento para que podamos hacer una correcta aplicación en el nuevo testamento y que podamos comprender que es complemento del nuevo testamento, por ejemplo: las tareas de un pastor, se pueden ver desde una mejor perspectiva en el antiguo testamento, de una forma más definida, que en el nuevo testamento; es como un matrimonio que se juntan, se casan y forman una gran bendición. De tal manera que en esta oportunidad veremos lo que representa en nuestra vida el galardón completo de parte de Dios:

Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. (2 Juan 1:8 RV 1960)

En el verso anterior podemos ver varios puntos y el primero es que debemos ocuparnos de nosotros mismos antes de ocuparnos de los demás porque lo que sucede frecuentemente es que los que están ocupándose de los demás no pueden notar que podrían no estar a cuentas con Dios como deberían. Lo lamentable es que a veces nos puede suceder incluso a los predicadores y en algún momento eso daría lugar a que nos alejemos avergonzados; no obstante la Biblia dice claramente que no debemos alejarnos avergonzados porque en tal caso estaríamos arriesgando nuestra salida de la tierra, aunque el hecho de no alejarnos avergonzados no significa que nunca hayamos fallado; sino que cuando se falló, la gracia de Dios cayó sobre nuestra vida, y entonces, tanto pastores como ovejas; podamos buscar la liberación del pecado y que podamos ser restaurados.

Que el SEÑOR recompense tu obra y que tu remuneración sea completa de parte del SEÑOR, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte. (Rut 2:12 LBLA)

Dios lo que desea es que tengamos nuestra remuneración completa, que ese galardón sea completo para nuestra vida; pero notemos que el galardón completo está bajo las alas de nuestro Señor Jesucristo, o sea, bajo Su cobertura, refiriéndonos con esto a la cobertura ministerial.

Y los querubines estarán con las alas extendidas hacia arriba, haciendo sombra con sus alas al Propiciatorio, y vueltas sus caras la una a la otra: hacia el Propiciatorio estarán mirando las caras de los querubines. (Éxodo 25:20 VM)

Notemos que la mujer a la que se refiere la cita de Ruth, su remuneración es ponerse bajo cobertura de Dios y en la cita del libro de Éxodo, está refiriéndose a la sobra de las alas y con lo que nos encontraremos es con el propiciatorio, lo cual es un galardón al que podemos optar si nuestra condición de corazón es verdaderamente humilde.

Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. (Lucas 18:13 RV 1960)

El publicano que se habla en la cita anterior, está reconociéndose como un pecador y pedía misericordia a su estado pecaminoso. Esto lo podemos ejemplificar, cuando alguien es sorprendido en algún acto que le puede traer vergüenza y reconoce que ha fallado; pero eso solamente puede ser en la vida de aquellos que verdaderamente se reconocen como personas necesitadas de Dios para que El restaure sus vidas. En cambio, cuando alguien está sumido en una religiosidad, lo único que busca es justificarse de cualquier situación por la que esté atravesando en su vida y que es merecedor de cualquier cosa y más que cualquier persona. Pero cuando estamos bajo sus alas, tenemos la opción de alcanzar el galardón de estar en el propiciatorio de Dios, aunque seamos pecadores, pero por Su gracia podemos tener ese acceso; aun no siendo merecedores, pero el amor de Dios por nosotros es infinito y en ese momento es precisamente cuando estamos obteniendo el galardón; pero uno de los actos que debemos tener presente, es la sujeción ante las autoridades que son delegadas por Dios, lo cual es parte de la humillación de corazón que debemos manifestar.

Una de las cosas debemos comprender es que no existe ni un solo pecado que sea considerado como una enfermedad terminal, ante los ojos de Dios; porque en El encontraremos una nueva oportunidad si nos arrepentimos de corazón, porque tampoco se trata de estar jugando con el pecado y que otro día lleguemos delante de Dios con un supuesto arrepentimiento; porque lo que Dios ve es la intensión del corazón y a El nadie lo puede engañar. Por eso vemos que incluso Jezabel tuvo tiempo para arrepentirse de sus actos, pero no quiso; la misericordia de Dios es tan grande que incluso ella tuvo oportunidad.

Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas de los impíos que me despojan, de mis enemigos mortales que me rodean. (Salmos 17:8-9 LBLA)

Esto significa que cuando nos refugiamos bajo una cobertura genuina de Dios, encontramos galardones como el que menciona la cita anterior: un escondedero, para que podamos escondernos cuando el enemigo nos esté persiguiendo, que tengamos la opción de escondernos bajo la sombra de Sus alas. Cuando estemos al frente de una situación muy peligrosa, deberíamos mencionar como lo dijeron aquellos hombres de Gedeón que dijeron: ¡por la espada de Jehová y la espada de Gedeón!; porque esos hombres reconocían la cobertura a la que se habían sometido; de tal manera que nosotros podemos decir a nuestros enemigos que somos hombres bajo autoridad y que como tales, tenemos autoridad; para que no estemos peleando por nuestras propias fuerzas, sino, en el nombre de Jesús. Así como reconocieron David era reconocido desde su cobertura hasta llegar a ser lo que sobresalió de él:

Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, dijo aquel varón que fue levantado en alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel: El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua. (2 Samuel 23:1-2 RV 1960)

No se exaltó por tener la gracia de Dios sobre él, sino que reconoció la cobertura de su padre primeramente; lo mismo debemos hacer nosotros, reconocer nuestra cobertura y si hemos alcanzado algo bueno, es por el favor de Dios sobre nuestra vida.

Tú eres mi escondedero; de la angustia me preservarás; con cánticos de liberación me rodearás. (Selah) (Salmos 32:7 LBLA)

Nosotros necesitamos escondedero cuando llega tiempo de angustia y en ese escondedero encontraremos cánticos de liberación. Eso nos deja ver que en la alabanza podemos ser liberados para que se cumpla lo dicho por el profeta:

El Espíritu del Señor DIOS está sobre mí, porque me ha ungido el SEÑOR para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros; para proclamar el año favorable del SEÑOR, y el día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran, para conceder que a los que lloran en Sion se les dé diadema en vez de ceniza, aceite de alegría en vez de luto, manto de alabanza en vez de espíritu abatido; para que sean llamados robles de justicia, plantío del SEÑOR, para que El sea glorificado. (Isaías 61:1-3 LBLA)

Dios nos ha dado espíritu de alabanza y al final alcanzaremos a ser robles de justicia y plantíos de Jehová glorificando Su nombre. Es por eso que cuando estamos en medio de la alabanza de nuestro Señor Jesucristo, debemos buscar que podamos participar de esa alabanza y que no seamos espectadores de los que están alabando y danzando porque entonces estaremos perdiendo la oportunidad de bendición que Dios permite por medio de cánticos de liberación.

¡Cuán preciosa es oh Dios tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres ponen su confianza a la sombra de tus alas. (KJV Salmo 36:7)

No podemos poner nuestra confianza en un arma de fuego que podamos tener en nuestro poder; lo mejor que podemos hacer es escondernos bajo la sombra de las alas de nuestro Dios. El Apóstol Pedro aun después de haber andado con nuestro Señor Jesucristo por tres años aproximadamente, siempre anduvo armado con su espada y cuando tuvo la oportunidad usarla en medio de sus amigos, lo hizo para cortarle la oreja a uno de los que habían llegado a apresar a Jesús la noche en que fue entregado. Nosotros no podemos andar como el Apóstol Pedro lo hizo hasta ese entonces; nosotros hemos nacido de nuevo y debemos poner nuestra confianza en Dios.

Para el director del coro; según tonada de No destruyas. Mictam de David, en la cueva, cuando huía de Saúl. Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí, porque en ti se refugia mi alma; en la sombra de tus alas me ampararé hasta que la destrucción pase. (Salmos 57:1 LBLA)

En el inicio de este año, Dios nos habló que debía hacerse rhema en nuestra vida el hecho de que aunque cayeran muchos a nuestros lados, la muerte no llegaría a nosotros; aunque la reacción del hombre sea el pensamiento, que el próximo podría ser uno de nosotros; debemos comprender que nos hemos refugiado en la sombra de las alas de nuestro Dios; pero si sucediera algo en contra nuestra; no será a espaldas de Dios, sino que, El tiene propósitos definidos para cada uno de nosotros y aunque nosotros seamos sorprendidos, a Dios nadie lo sorprenderá jamás.

Para el mundo vienen muchas tragedias y en cualquier momento podría surgir la tercera guerra mundial por tanto problema político y étnico que en este momento se está dando lugar en muchas partes del mundo con los países que son potencias mundiales bélicas; pero antes de eso, nosotros podemos ser arrebatados porque dice la Biblia:

Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. (Malaquías 4:1-2 RV 1960)

Es por eso que no debemos participar de pláticas infructuosas, porque nosotros estamos en las manos del Todopoderoso y si somos hijos de Dios, El no permitirá que suceda nada malo en contra de nosotros, nuestro Señor Jesucristo viene por nosotros muy pronto y esa es la esperanza que debemos llevar siempre en nuestro corazón.

 
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