El Hijo Y Sus Liberaciones

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El mundo espiritual es más real de lo que muchos cristianos imaginamos, y Dios hablando acerca del reino, dijo que éste no podía estar dividido, porque si el reino se divide no permanece. Una de las cosas que el enemigo está tratando de hacer es dividir la casa, y nosotros no estamos ajenos a esa obra de las tinieblas con la que constantemente el enemigo se está moviendo; sin embargo, El Señor Jesucristo se apareció para deshacer las obras de las tinieblas, para esto, El señor ha habilitado a la Iglesia con ministerios y dones, y uno de los dones que más asombra es el de discernimiento, porque es el que tiene la capacidad de ver y de oír en el mundo de lo espiritual; así que cuando la Iglesia se mueve usando los dones, se aventaja escuchando lo que el enemigo trama. La Palabra nos enseña por medio del Apóstol Pablo, quien se dirigía a la Iglesia diciéndole que él no quería que los cristianos ignorásemos las maquinaciones del maligno, y algunas de sus razones es que en ocasiones los problemas que se dan en los hogares se deben a ministraciones que no vienen de parte de Dios, porque Él no es un Dios que divide, sino es un Dios de unidad, y dentro de Sus propósitos es que los integrantes de los hogares sean felices; no obstante, por rebeliones contra Dios los hogares constantemente se están dividiendo.

La sociedad ha tomado un camino de desvío y de corrupción, más comúnmente por expresiones de lesbianismo y homosexualidades, y muchos padres piensan que esto nunca tocará a sus hogares, pero estas manifestaciones según el capítulo 1 de la Carta a los Romanos, no son más que el resultado de potestades que han sido liberadas, y el propósito de ellas es corromper la raza humana. Cuando vemos lo que está sucediendo en el mundo; como Iglesia, no podemos encapsularnos, sino usar la habilitación que el Señor nos ha dado por medio del Espíritu de Dios que habita y mora en nosotros, manifestada por medio de Sus dones. En la cruz del calvario quedó derrotado el postrer enemigo del hombre que es la muerte; entonces, como Iglesia bajo el propósito de Dios, estamos destinados a vivir una vida de victoria, porque somos más que vencedores por aquel que nos amó y se dio a sí mismo por nosotros.

Una de las cosas que los padres debemos tomar en cuenta, es que nuestros hijos sirviendo a Dios pueden ser oprimidos por el enemigo, y más aun si no están al servicio de Dios; en tal caso, tenemos que pelear muy fuertemente para que no vayan a convertirse en templos de espíritus inmundos.

Y Rizpa, hija de Aja, tomó tela de cilicio y lo tendió para sí sobre la roca, desde el comienzo de la cosecha hasta que llovió del cielo sobre ellos; y no permitió que las aves del cielo se posaran sobre ellos de día ni las fieras del campo de noche. (2 Samuel 21:10 LBLA)

En este pasaje, vemos que Rizpa toma un manto y lo coloca sobre la roca; como figura espiritual, significa que tenemos que estar sobre la roca para pelear contra potestades y principados; humanamente hablando, no hay quién pueda enfrentar a Satanás, ahora los hijos de Dios puestos sobre la roca y edificados dentro de las formas y estructuras apostólicas y proféticas que nos enseña el Apóstol Pablo en las Escrituras, podemos librar y ganar éstas batallas.

Es difícil pensar que a alguien que amamos pudiera estar siendo ministrado por un espíritu inmundo, de aquí es que debemos comprender que las cosas espirituales no las podemos remediar con regaños o con vociferaciones a nuestros hijos. Nuestro ser está compuesto por alma, cuerpo y espíritu, y donde hay un cuerpo hay un templo, y donde hay un templo mora El Espíritu de Dios o en el peor de los casos, algún espíritu inmundo. Debemos anhelar que nuestro cuerpo, alma y espíritu y de nuestra familia, sea ministrado por el Espíritu Santo de Dios.

EN POS DE LA LIBERACIÓN TOTAL

El pueblo de Israel es la nación escogida de parte de Dios, y la Iglesia está compuesta de judíos y gentiles arrepentidos, según el Apóstol Pablo en su Carta a los Romanos.

Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte y rompió sus ataduras. (Salmos 107:14 LBLA)

Lo afirmado en el versículo anterior, es lo que el Señor hizo con nosotros, sacarnos de las tinieblas y trasladarnos al reino de Su Hijo Jesucristo. Respetando el orden que se manifiesta en La Palabra, estas operaciones deben darse en la vida de nuestros hijos, quienes deben ser sacados de las tinieblas y de la sombra de muerte. A nosotros como Iglesia, El Señor nos ha habilitado, pero también nos ha dado la responsabilidad de velar por nuestros hijos, tal vez no podamos llegar hasta donde están ahora, pero Dios por amor a ellos y nosotros mismos, los librará del mal.

La manifestaciones de las tinieblas es miseria, oscuridad y destrucción; y cuando vemos en el ambiente espiritual de nuestra familia, lamentablemente a veces se inundan de estas características, y no lo podremos resolver si no es como La Palabra nos indica, pues nuestra lucha no es contra sangre ni contra carne, sino contra potestades, huestes, principados, gobernadores y huestes de maldad que están en las regiones celestes; sin embargo, ellos están derrotados porque por medio del Señor Jesucristo la victoria es nuestra, pero antes tenemos que pedirle al Señor la gracia y la bendición para restituir nuestro hogar y para pelear la herencia que Jehová nos ha legado por medio de nuestros hijos.

Debemos bendecir a nuestros hijos constantemente para permitir que avancen y logren alcanzar lo que nosotros mismos no hemos conseguido, porque únicamente Dios puede romper ataduras; entonces, lo que es espiritual no lo podemos resolver gritando, contendiendo, desesperándonos o ignorándolo, solo puede ser por El Espíritu de Dios y por medio del clamor, intercesión, guerras y batallas espirituales. Dios es quien que tiene poder para que al entrar a la vida de nuestros hijos, las tinieblas huyan, para tomarlos y trasladados a la dimensión de la luz de Dios, y esa es la función ministerial en nuestros hogares, por eso no debemos rendirnos hasta ver derramada la misericordia de Dios y que haya roto ataduras.

En ocasiones, con nuestras declaraciones, atamos o desatamos bendiciones o maldiciones en nuestros hijos, y tenemos que tener en cuenta que un día tendremos que dar cuenta a Dios de nuestras palabras. Declaremos en el Bendito Nombre del Señor Jesús, que nuestra casa es edificada, levantada y sanada por Dios, de ahí entenderemos cómo El Señor opera el milagro, de acuerdo a lo que El nos manifiesta constantemente que quiere hacer en nuestra casa. La batalla es una batalla de fe y creerle a Dios, por eso es que un día nuestra familia se pondrá debajo de las alas de Jehová y podremos decir: "...el que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente...", pero tenemos que darnos cuenta que mientras que ellos no están sirviendo, es la sobra de la muerte la que quiere cubrirlos; ante esto, no nos podemos quedar sin hacer nada, más bien tenemos que guerrear hasta que los veamos sirviendo al Señor, porque el anhelo de Él es salvación, por eso no debemos acomodarnos sino continuar peleando la buena batalla clamando por nuestros hijos para que sean alistados en los caminos del Señor, porque cuando El Señor se propone transformar al hombre; lo hace. Necesitamos un mover extraordinario de Dios en nuestra casa y en medio de nuestro hogar, para que las tinieblas sean dispersas en el nombre de Jesús.

TESTIMONIO DE UNA MADRE

¡Ah, SEÑOR! Ciertamente yo soy tu siervo, siervo tuyo soy, hijo de tu sierva; tú desataste mis ataduras. (Salmos 116:16 LBLA)

Es importante comprender que debemos servir a Dios como Su Palabra lo enseña en Sus mandamientos, donde no existen términos medios. Nuestros hijos saben; si como padres estamos cumpliendo lo que predicamos, ya que ellos están constantemente observando nuestras actitudes y expresiones, y nos ven a diario tomando decisiones, por eso nos convertimos en testimonio para nuestra familia. El día que confesamos que El Señor Jesucristo es nuestro Salvador, ese día también confesamos ser Sus esclavos, y no tenemos otra alternativa por amor, que hacer Su voluntad, dado que nos ha sido revelada por medio de Su Palabra. Una de las ventajas de los siervos y esclavos es que están al lado de su señor y escuchan su voz.

EL LEGADO DEL TESTIMONIO

Las personas aprendemos de las experiencias de otros; así que otros aprenderán a servir al Señor, viéndonos servirle, aunque existen diferentes maneras de servir a Dios, la cual nos es revelada por medio de la Palabra y de Dios mismo. Samuel dormía junto al Arca y pese a esto, no le había sido revelada La Palabra, por eso no debemos esperar revelación sólo con estar dentro de la Iglesia, sino, anhelar y escudriñar la Palabra, para que ésta nos sea revelada por medio del Santo Espíritu de Dios.

Y Samuel no conocía aún al SEÑOR, ni se le había revelado aún la palabra del SEÑOR. (1 Samuel 3:7 LBLA)

Dios no está tan interesado que lo comprendamos, sino que aprendamos a obedecerle, porque cuando aprendemos a obedecerle como siervos, creamos un ambiente espiritual dentro de nuestra casa, permitiendo que nuestros hijos algún día manifiesten éste mismo anhelo de servicio a Dios, postrándose y diciéndole que ellos también quieren experimentar el servicio por amor, ante esto, Dios los desata del pecado y de la maldición para que puedan caminar libremente.

Amo a Jehová, pues ha oído Mi voz y mis súplicas... (Salmos 116:1 RV60)

Cuando nosotros le servimos a Dios, lo que le estamos testificando a nuestros hijos es que no somos esclavos del pecado, sino que practicamos la justicia. Cuando la justicia se establece en nuestra casa, tenemos la oportunidad de conocer que eso forme parte de las bendiciones de nuestra familia.

La mayoría de los adolescentes se deprime, y parte de esta depresión se manifiesta por medio del sueño, seguramente provocado por las frustraciones del medio donde se desenvuelven. Un área espiritual que tiene relación con las frustraciones en la vida de nuestros hijos es el sueño, y eso les pasa muchas veces por sus luchas espirituales porque anhelan alcanzar algo que no es posible.

Es peligroso que uno de nuestros hijos se enamore de una impía, porque para empezar, el Apóstol Pablo enseña en el capítulo 6 de la Carta a los Corintios, que nosotros no debemos estar en yugo desigual, porque no hay unión entre la luz y las tinieblas, tomando en cuenta que el matrimonio es para toda la vida.

Dalila significa: abatir, afligir, agotar y extenuarse.

Los filisteos lo prendieron y le sacaron los ojos; y llevándolo a Gaza, lo ataron con cadenas de bronce y lo pusieron a girar el molino en la prisión. (Jueces 16:21 LBLA)

Una de las cosas que les pasa a nuestros jóvenes es que se deprimen por causa del futuro; por ello debemos enseñarles el privilegio que tiene de haber sido escogidos por nuestro Dios; cuando Dios escoge un hombre y a una mujer, también escoge a su descendencia, porque Dios es un Dios de familia, por ello desde que son pequeños les podemos ministrar el plan que Dios tiene para ellos. Es importante que nuestros hijos conozcan su identidad en El Señor, porque ellos también son hijos de Él, quien tienen un plan de vida para ellos.

Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá. (Daniel 1:6 LBLA)

La estrategia del mundo espiritual de las tinieblas en contra de nuestros hijos, es babilonizarlos; en el caso de los cuatro jóvenes que vemos en el anterior versículo, Babilonia les cambió los nombres. Siempre el enemigo está buscando desviar el propósito de Dios para nuestros hijos, y que ellos terminen glorificando otra cosa o persona que no es Dios; éstos jóvenes propusieron en su corazón no contaminarse con la comida del rey ni con el vino de su beber. El poder de La Palabra de Dios no vuelve vacía, y no necesariamente tenemos que ser Apóstoles o Pastores reconocidos para cumplir nuestras funciones apostólicas en nuestra familia, porque como padres, desde el inicio fuimos enviados a ministrar a nuestros hijos.

Debemos anhelar que nuestros hijos sirvan a Dios, que sean hijos fieles y que lo agraden constantemente a El. Debemos comprender que como padres estamos para educar a nuestros hijos, en la escuela deben recibir únicamente el complemento de lo que aprenden en casa, porque nuestros hijos son responsabilidad nuestra delante de Dios.

El rey respondió y dijo: ¡Mirad! Veo a cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno, y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses. (Daniel 3:25 LBLA)

En este versículo el rey vio a guerreros. El propósito de Dios es que edifiquemos a nuestros hijos a la estatura del varón perfecto, y nos revela que en el caso de éstos jóvenes que estaban en Babilonia, se trataba del remanente fiel, y los que pecaron murieron allí. Babilonia necesitaba a Israel con su sacerdocio; hoy Babilonia necesita a la Iglesia con su sacerdocio y su ministración; por lo tanto, si como hijos de Dios nos abstenemos del pecamos, El nos podrá librar de todo mal, porque somos una raza especial y Dios nos escogió como Sus hijos.

 
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