Los Ascensos Del Libertador (III)

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Esta semana hemos estado en el último servicio de este año, tanto familiar como devocional y ahora en el servicio de los ministros del Señor Jesucristo; pero mientras tanto, Dios nos ha estado confirmando constantemente acerca de lo que será la proclama profética y apostólica para el año dos mil once, haciéndolo de una forma sobrenatural y abundante como solamente El lo puede hacer.

En estudios anteriores vimos el ejemplo del ascenso de un pastor, porque no podemos quedarnos estáticos, sino que, debemos comprender que sí existen ascensos, pero eso no significa que sea un ascenso y ahora sea nombrado Apóstol, porque todos los ministros debemos tener ascensos sin que haya engaño en ese proceso como ha está sucediendo en algunos lugares del continente americano. El problema que ha surgido es que desde la conquista de América por los españoles, empezaron las herejías más grandes y hoy día lo que ha estado sucediendo es que algunos personajes reconocidos a nivel mundial, han llegado a decir que todas las religiones conducen al mismo Dios, lo cual es una blasfemia y herejía importada de las religiones orientales; no obstante que la Biblia enseña que del norte vendrá el mal y las blasfemias es uno de los males espirituales que vendrán a destruir la fe de muchas personas, también podemos decir que vendrá la destrucción material.

Respecto a las blasfemias estuvimos estudiando hace pocos días donde vimos las diferentes formas de blasfemias que pueden existir, lo cual debe servirnos para no caer en la operación de error del enemigo, siendo una forma de blasfemar el mismo hurto que todos conocemos como tal; por eso decía David a Dios que no le diera mucho para que no se olvidara de El, ni poco para que no llegara a blasfemar. De tal manera que debemos cuidarnos en no caer en las instrucciones del diablo porque como ministros de Dios, el diablo busca que seamos como capataces de las ovejas del Señor Jesucristo para oprimirlas como lo que sucedió con Faraón y los hebreos. Otro de los engaños que se está dando en este momento es que se está predicando doctrinas de demonios. Pero el punto es que Dios desea que Su pueblo suba y nosotros como ministros no podemos impedírselos porque esa invitación es también para nosotros como ministros de Dios.

EL PRIMER ASCENSO

El monte de la intercesión

Esto lo vimos en los estudios anteriores, pero debemos comprender que es de mucha importancia la intercesión que debemos subir ante el trono de Dios; no obstante que la orden de parte de Él es que debemos orar sin cesar, también debemos comprender en algún momento que deberíamos hacerlo internamente; aunque lo que puede suceder es que al hacerlo de esa forma, podría atravesarse algún pensamiento contrario a lo que deberíamos orar; por lo cual debemos cuidar nuestros pensamiento para que no tengamos una anti oración. Uno de los problemas que tuvo Luzbel antes de caer, fue que tuvo malos pensamientos; había sido hecho perfecto pero tuvo malos pensamientos en su corazón lo que hizo que se convirtiera en lo que terminó siendo.

Pero tú dijiste en tu corazón: "Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en el extremo norte. "Subiré sobre las alturas de las nubes, me haré semejante al Altísimo." (Isaías 14:13-14 LBLA)

EL SEGUNDO ASCENSO

Instrucciones verbales del mensaje

Esto lo relacionamos con el rhema de Dios.

EL TERCER ASCENSO

Advertencias de límites y de santidad

Esto no lo describiremos porque lo estudiamos en los estudios anteriores.

EL CUARTO ASCENSO

Acompañado pero con limitaciones

Este ascenso también lo estudiamos en la primero y segunda parte de este estudio.

EL QUINTO ASCENSO

Adoración y delegación

Cuando delegamos verdaderamente, lo que está sucediendo internamente es que estamos avanzando en responsabilidad, porque hemos instruido adecuadamente a nuestras ayudas directas y ellos podrán resolver las situaciones que nosotros les deleguemos. Si no hacemos delegaciones, lo que puede suceder es que en algún momento estaremos llenos de tanta tarea y eso hará que nosotros mismos nos hayamos estorbado el trabajo.

EL SEXTO ASCENSO

Tablas de la ley y de los mandamientos

Esto debemos concatenarlo con lo que dice el libro de Santiago y debemos enseñárselo a las ovejas de tal manera que no los convirtamos en judaizantes pero tampoco que nos volvamos libertinos; y para eso necesitamos subir al monte para obtener la ley y mandamientos para nuestra época.

Y el SEÑOR dijo a Moisés: Sube hasta mí, al monte, y espera allí, y te daré las tablas de piedra con la ley y los mandamientos que he escrito para instrucción de ellos. (Éxodo 24:12 LBLA)

El hecho de subir, tiene mucha relación con la paciencia porque una vez que Moisés subiera, tenía que esperar. Esa es una enseñanza para nuestra vida ministerial, porque así como lo hace el labrador de la tierra, lanza la semilla y espera a que llueva y todo siga su proceso normal esperando en Dios para que la tierra fructifique; eso lo que significa es que puede ser difícil lo que nos corresponda hacer, aunque a otros les puede corresponder algo que sea fácil; pero lo que sí es seguro es que Dios tendrá la parte más difícil porque si El desea que algo se haga, se hará, sea cual sea la condición en que se encuentre, solamente basta Su palabra para que todo gire de acuerdo a Sus propósitos. Si la congregación en la que Dios nos ha levantado a pastorear, de pronto surgen problemas, seguro que Dios es fiel para encaminarnos nuevamente a lo que debemos hacer porque podría ser que haya problemas para que sea separado el trigo de la cizaña.

Y se levantó Moisés con Josué su ayudante, y subió Moisés al monte de Dios, y dijo a los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros. Y he aquí, Aarón y Hur están con vosotros; el que tenga algún asunto legal, acuda a ellos. Entonces subió Moisés al monte, y la nube cubrió el monte. Y la gloria del SEÑOR reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día, Dios llamó a Moisés de en medio de la nube. A los ojos de los hijos de Israel la apariencia de la gloria del SEÑOR era como un fuego consumidor sobre la cumbre del monte. Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches. (Éxodo 24:13-18 LBLA)

Es muy interesante lo que describe la cita anterior porque en el versículo dieciocho nuevamente dice que Moisés subió al monte, pero antes de eso no dice que hubiera descendido. La explicación que nos ha sido revelada de parte de Dios es que Moisés fue llevado dimensionalmente el monte de Dios y entonces él ve el modelo del Tabernáculo que debía hacer; pero debemos comprender que no fue en la tierra donde recibió las tablas y vio el Tabernáculo; ese monte solamente fue la puerta dimensional; de otra manera cómo hubiera podido ayudar los días que ayunó.

Y Moisés estuvo allí con el SEÑOR cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan ni bebió agua. Y escribió en las tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos. (Éxodo 34:28 LBLA)

Científicamente está comprobado que lo más que alguien puede permanecer sin tomar agua, son tres días, de lo contrario, empiezan a colapsar los riñones. Es por eso que ese traslado tuvo que ser dimensional, Moisés estuvo en la dimensión que Dios estaba o en la que El deseaba mostrarle las tablas de la ley y el Tabernáculo; lo que nos lleva a pensar que ningún hombre en este tiempo puede hacer lo mismo que hizo Moisés y que cuando él fue llevado dimensionalmente, las leyes que sujetan al cuerpo a que responda de determinada forma, cambiaron mientras él estuvo en la presencia de Dios. Ese es el monte al que Dios nos está invitando a que subamos, donde no habrá ninguna manifestación de lo que hoy somos, donde estaremos con El en un estado de exaltación.

EL SEPTIMO ASCENSO

Orden de avanzar hacia la tierra en abundancia

Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que has sacado de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: "A tu descendencia la daré." (Éxodo 33:1 LBLA)

Pasaron cuarenta años hasta que pudieron subir; y en el camino se les diría algunos cambios de fondo. Eso es lo que nos corresponde vivir a los ministros de Dios juntamente con las ovejas en este tiempo y escuchar la voz de Dios: se terminó el tiempo en el desierto y es el tiempo de subir... Dios juró por El mismo, que nos daría la tierra de la promesa; este juramento es tanto en lo material como en lo espiritual; no obstante que habrá problemas previos a que nos tengamos que enfrentar a los gigantes, y es por eso que estamos en el Año de la Preparación para que estemos a cuentas de lo que debamos ajustar; no obstante que a Canaán entraremos como misión cristiana, aunque antes de nosotros hayan entrado algunos. Uno de los problemas es la circuncisión para los que aun tengan mucha carne en su corazón como sucedió con algunas tribus de Israel, no pudieron entrar a causa de tener mucho ganado.

OCTAVO ASCENSO

Reposición de las tablas de piedra

Dios nos ha estado demandando muchas cosas y en el Año de la Preparación; ha estado afinando los últimos detalles para que seamos lanzados a las naciones a cumplir una tarea apostólica en el nombre de Jesús y guiados por el Espíritu Santo, para rescatar lo que aun es salvable de las tinieblas.

Prepárate, pues, para la mañana, y sube temprano al monte Sinaí, y allí preséntate a mí en la cumbre del monte. Y que no suba nadie contigo, ni se vea a nadie en todo el monte; ni siquiera ovejas ni bueyes pasten delante de ese monte. Moisés, pues, labró dos tablas de piedra como las anteriores, se levantó muy de mañana y subió al monte Sinaí, como el SEÑOR le había mandado, llevando en su mano las dos tablas de piedra. (Éxodo 34:2-4 LBLA)

NOVENO ASCENSO

Cambio del sacerdocio

No se puede invadir la tierra prometida con un sacerdocio que no haya rendido cuentas. Aarón había cometido serios errores, había hecho un culto de idolatría al becerro de oro, después murmuró contra Moisés. Entonces es necesaria la sustitución de los sacerdotes que tienen cuentas pendientes delante de la majestad de Dios.

Moisés hizo tal como el SEÑOR le ordenó, y subieron al monte Hor ante los ojos de toda la congregación. Y después que Moisés le quitó a Aarón sus vestidos y se los puso a su hijo Eleazar, Aarón murió allí sobre la cumbre del monte, y Moisés y Eleazar descendieron del monte. Cuando toda la congregación vio que Aarón había muerto, toda la casa de Israel lloró a Aarón por treinta días. (Números 20:27-29 LBLA)

Debemos clamarle misericordia a nuestro buen Dios para que nos tenga por dignos de seguirle sirviendo con todo nuestro corazón porque en el año donde Dios nos está enviando a invadir, habrá muchas sustituciones difíciles, pero todas podremos derrumbar si le somos fieles a El.

DECIMO ASCENSO

Último ascenso para dar cuentas

Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y mira la tierra que yo he dado a los hijos de Israel. (Números 27:12 LBLA)

Y subió Moisés desde la llanura de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está frente a Jericó, y el SEÑOR le mostró toda la tierra: Galaad hasta Dan... (Deuteronomio 34:1 LBLA)

Entonces le dijo el SEÑOR: Esta es la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: "Yo la daré a tu descendencia". Te he permitido verla con tus ojos, pero no pasarás a ella. Y allí murió Moisés, siervo del SEÑOR, en la tierra de Moab, conforme a la palabra del SEÑOR. (Deuteronomio 34:4-5 LBLA)

Y Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le escucharon e hicieron tal como el SEÑOR había mandado a Moisés. Desde entonces no ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moisés, a quien el SEÑOR conocía cara a cara, nadie como él por todas las señales y prodigios que el SEÑOR le mandó hacer en la tierra de Egipto, contra Faraón, contra todos sus siervos y contra toda su tierra, y por la mano poderosa y por todos los hechos grandiosos y terribles que Moisés realizó ante los ojos de todo Israel. (Deuteronomio 34:9-12 LBLA)

Moisés no subiría, sino, Josué; de tal manera que muchos que han sido preparados adecuadamente durante mucho tiempo, aquellos que han sido fieles a Dios y tienen celo por todo lo que es de Dios, son buenos prospectos o candidatos para que sean tomados de Su aljaba y puestos en Su arco para que sean lanzados en el nombre de Jesús y que continuemos la obra a la cual hemos sido llamados, pero en el orden de Dios.

El enemigo estará batallando en contra nuestra pero con una sutileza tal, que la única forma de hacer la obra de Dios, será con temor de Jehová; y sin importar cuál sea la proclama parar el año dos mil once, debemos llevar el temor de Jehová en nuestro corazón para que no seamos desviados de la calzada de la santidad.

 
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