El Arte del Gobierno

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Se considera un arte el ejercer gobierno, esto incluye gobierno sobre nosotros mismos, nuestra casa y una nación. La Biblia dice que cuando el justo gobierna el pueblo se alegra; en este sentido, vemos que existen muchas personas que se encuentra cargadas y tristes porque no están siendo gobernadas por un justo. Por la misericordia de Dios, a nosotros nos gobierna un justo que se llama Jesucristo, El Espíritu Santo y por supuesto El Padre, y en base a esto debe haber alegría en nuestro corazón; en este sentido, dice la Biblia que habrá un justo que gobierne entre los hombres y el resplandor de Su reinado será como el de una mañana sin nubes.

 

Palabra fiel es ésta: Si alguno aspira al cargo de obispo, buena obra desea hacer. Un obispo debe ser, pues, irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, de conducta decorosa, hospitalario, apto para enseñar, no dado a la bebida, no pendenciero, sino amable, no contencioso, no avaricioso. Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad... (1 Timoteo 3:1-4 LBLA)

Cuando analizamos el primer versículo, vemos que el obispado refiere la supervisión de una Iglesia que es lo que generalmente ejerce un pastor, pero no necesariamente es un ministerio de orden primario; sin embargo, el obispo puede ser que esté representado por un pastor o un apóstol. En este tiempo existen congregaciones enteras que no están siendo gobernadas por ministros de orden primario, pero sí están siendo bien guiados por buenos ministros u obispos. En este versículo dice que la talla de obispo la observaremos en un ministro que cumple con ser casado; no obstante, si nos detenemos a analizar este aspecto, el Apóstol Pablo y Timoteo no eran casados, así mismo todos los obispos que andaban con él no eran casados, pero otros si lo eran, por ejemplo: el Apóstol Pedro; entonces, uno de los requisitos para alcanzar el arzobispado era ser casado, "...el que anhela obispado buena obra desea, pero es necesario que sea marido de una sola mujer...", no obstante, existían otros aspectos que debían cumplir como lo descrito en el verso 4 que dice:"....que gobierne bien su casa..." porque el matrimonio es un reflejo de cómo podemos gobernar y ser gobernados.

Todos los países del mundo tienen un gobierno, y estos pueden ser buenos o malos, si esos países tiene un gobernante, entonces ¿harán un buen gobierno en su casa? El Apóstol Pablo dice que quien no puede gobernar su casa no podrá gobernar una Iglesia; ante esto podemos ver que difícilmente lleguemos a ser gobernantes de una nación, pero sí tendremos que ser gobernantes de nuestra casa. En la Biblia se encuentra una interrelación entre el Nuevo y el Antiguo Testamento, donde uno explica al otro; en el Antiguo Testamento están tipificadas y definidas cuáles son las funciones pastorales, las cuales se complementan por el Nuevo Testamento; sin embargo, para hablar del gobierno y el arte de gobernar es bueno acudir al Antiguo Testamento:

¿Gobernará el que aborrece la justicia? ¿Y condenarás al Justo poderoso... (Job 34:17 LBLA)

La palabra que se describe como GOBERNARA, en el idioma hebreo se traduce como ceñir; entonces, cada vez que estamos cumpliendo la función de ceñir en nuestra casa, estamos gobernando, por ejemplo, dice la Biblia que Jesús se ciño la toalla para servir; en otras palabras, estaba sirviendo para gobernar, lamentablemente muchos varones pensamos que si servimos en nuestra casa y ayudamos con las tareas del hogar, ya no estamos gobernando.

Si queremos gobernar antes debemos servir, por ejemplo, dice un versículo de la Biblia: ".....sírvele hoy a este pueblo y ellos te servirán por siempre....". Hay muchos varones que sirven y esto no les causa ningún problema para gobernar su casa, cocinando, ayudando con la atención de los niños y otras tareas que no desmerecen su condición de hombre. Tenemos la capacidad de servir, no obstante son hábitos que nos debieron enseñar desde pequeños; esto lo podemos comprobar cuando vemos que nuestros padres tienen los mismos hábitos que nosotros. Jesús se ciñó la toalla para servir, con esto lo que hizo fue dar el ejemplo para que luego se replicara en nosotros, demostrando que no es necesario ser capataces para gobernar. Ceñirse para servir es parte del arte de gobernar.

Y Samuel ministraba en presencia de YHVH siendo niño, ceñido de un éfod de lino. (1 Samuel 2:18 Biblia Textual)

Ministrar también es servir, pero es un servicio de tipo espiritual, ministrar es gobernar, pero cuando hablamos de la casa tenemos que aprender a ser sacerdotes y tomar la autoridad espiritual que Dios nos dejó para ministrar a los nuestros. Tenemos que ministrarles tranquilidad cuando manifiestan miedo y protegerlos cuando se sienten solos en medio de la noche, con esto nuestros hijos se sentirán protegidos al ver en nosotros una figura de autoridad, mientras están siendo ministrados.

Entonces David dijo a Joab y a todo el pueblo que estaba con él: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro. Sepultaron, pues, a Abner en Hebrón; y el rey alzó su voz y lloró junto al sepulcro de Abner, y lloró también todo el pueblo. (2 Samuel 3:31-32 LBLA)

Como ministros y sacerdotes de nuestra casa, debemos enseñar a nuestros hijos reír con los que ríen y llorar con los que lloran, para que sean sensibles ante la tristeza o alegría de los demás. En el versículo anterior David estaba lanzando un mensaje de solidaridad al pueblo judío, que pese a que Abner era su enemigo, lamentó su muerte, mostrando su dolor ante la caída de un valiente; está gobernando a su pueblo, y dice el contexto del capítulo, que no había salido de David la orden de matar a ese hombre. No se trata de mandar autoritariamente, sino que las personas comprendan que estamos gobernando lo más correctamente posible, es decir, no debemos hacer cosas buenas que parezcan malas para que no haya malas interpretaciones. Como nos mostró este versículo, en ocasiones es necesario que para gobernar demostremos el dolor que nos causa la derrota de otras personas, aunque muchos piensen que son débiles los que lloran.

Como es sabido, no recibimos clases para iniciar nuestro matrimonio y las personas que nos rodean nos trasladan sus experiencias; aunque estas sean malas, por eso es que es necesario dedicar temas familiares como parte de las enseñanzas que la Biblia nos traslada. Si empezamos aprendiendo mal, nunca asimilaremos cómo se debe gobernar, y lo podremos enmendar únicamente por medio del Espíritu Santo, porque dice la Biblia que sólo Dios enderezará la vereda y restaurará nuestro matrimonio. Existen personas que aseguran que "los trapos sucios se lavan en casa", y cuando la esposa busca ministración en la Iglesia, el esposo se molesta porque sus errores han sido puestos al descubierto; sin embargo, en ocasiones es necesario buscar ayuda para solucionar algunos problemas que no se han podido resolver dentro del seno del hogar.

Cada uno de los que reedificaban tenía ceñida al lado su espada mientras edificaba. El que tocaba la trompeta estaba junto a mí. (Nehemías 4:18 LBLA)

En este versículo de la Biblia, nos muestran el ejemplo del pueblo judío que mientras reedificaban la muralla, estaban listos y ceñidos no para la batalla, sino provistos para restaurar, portando la espada a la mano por si se presentara la necesidad de batallar. Si queremos entrar en el ceñir y gobernar, debemos asegurarnos que nuestra casa esté siendo restaurada, por ejemplo: restaurar al que no está bien, así sea el padre, la madre o los hijos que podrían estar mal en varios aspectos. En la pareja uno de los problemas podría ser la falta de confianza, la cual tiene que ser restaurada para que la relación pueda continuar, esta se podría haber perdido por la infidelidad de alguno de los dos cónyuges, teniendo claro que si optamos por perdonar la falta, no le reprocharemos por el resto de nuestra vida el error que cometió, si decidimos continuar juntos debemos perdonar y olvidar; sino fuera este el caso, es mejor considerar la separación definitiva. El hombre que restaura gobierna bien. Restauremos nuestra casa.

Así como los hombres fallan en el aspecto de infidelidad, también existen mujeres que malogran la relación del hogar por una mala decisión, así que tanto el hombre como la mujer son responsables del matrimonio. También es necesario que asumamos alguna posición cuando se trata de nuestros hijos, especialmente cuando nos enteramos que atraviesan por situaciones adversas como drogadicción, alcoholismo u homosexualidad; ante esto, guiados por el Espíritu Santo, tenemos que ceñirnos para lograr su restauración aunque este signifique tomar decisiones muy drásticas para evitar que pierdan al resto de sus hermanos. Donde hay padres espirituales y responsables está el Espíritu Santo, y donde está el Espíritu Santo hay restauración.

Tú has cambiado mi lamento en danza; has desatado mi cilicio y me has ceñido de alegría... (Salmos 30:11 LBLA)

El Señor nos ciñe de alegría y para gobernar tienen que haber gritos de júbilo y de salvación en medio de nuestro hogar. Gimamos delante de Dios por la restauración de nuestro hogar, porque Él prometió en Su Palabra, que haría volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el de los hijos hacia los padres.

 
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