Reteniendo La Integridad

Correo electrónico Imprimir PDF

(Job 1:1 RV60) HUBO un varón en tierra de Hus, llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado del mal.

Con este verso empieza el libro de Job y comienza a describir la historia de su vida. Tres veces se describe a este varón; en el inicio del libro aparece dos veces en el versículo uno y una vez en el versículo dos; pero la segunda vez que lo menciona es el Señor quien está hablando de él y la descripción es la misma del verso uno, solamente que le agrega algunas palabras que no están en el verso 1.

 

(Job 1:8 RV60) Y Jehová dijo á Satanás: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?

Aquí está describiendo a Job con las mismas características que el versiculo uno, pero además de éstas cuatro características que dice: perfecto, recto, temeroso de Dios y aparatado del mal; dice que no hay otro como él en la tierra, y esto es el Señor quien lo dice. Cuando empieza el libro es la descripción de quien lo escribió, probablemente fue Job, pero acá es el Señor quien lo dice y le agrega además de las cuatro características que no hay otro como él en la tierra.

Es hermoso que el Señor pueda describir así a alguien, es glorioso que el Señor pudiera decir eso de nosotros; que nosotros pudiéramos tener la certeza que Dios conoce nuestro corazón y conoce las características y cualidades que tenemos.

Sin embargo cuando vuelve a mencionarse, es cuando empieza la prueba de Job; dice que Job en el inicio de la prueba no pecó y no atribuyó despropósito a Dios y en la siguiente oportunidad que es en el inicio del capítulo 2, otra vez está el Señor hablando de Job, hablándole al enemigo porque él ya ha venido de haberle puesto la primera parte de la prueba que era muy difícil:

(Job 2:3 RV60) Y el SEÑOR dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de mal, y que aún retiene su perfección, habiéndome tú incitado contra él, para que lo arruinara sin causa?

Aquí le agrega una más, porque en este momento Job ya está en prueba, en el primer verso describe todo lo que tenía, en el 1:8 está el enemigo delante del Señor y el Señor está describiendo a Job pero en el verso 2:3 el enemigo viene delante del Señor y además de decir que es perfecto, recto, temeroso de Dios y que no hay otro como él en toda la tierra, en este verso dice y retiene su integridad aún cuando el enemigo ha insitado al Señor contra él para que lo arruinara sin causa.

Quizá en algún momento resulta fácil ser íntegro cuando las cosas van bien, resulta fácil no atribuirle despropósito a Dios cuando todo camina de la mejor manera; pero retener la integridad cuando estamos en la prueba es muy diferente, y más aún que el Señor le dice al enemigo, "cuando me insitaste para que lo arruinara sin causa", porque resulta que cuando estamos pasando por la prueba, cuando las cosas parecen empezarse a complicar, pensamos que no hay motivo y sin atribuirle despropósitos a Dios quisiéramos encontrar el porqué de esas cosas y entender por qué nos suceden, y algunas personas tienen batallas porque algunos sienten que cuando mejor están caminando delante de Dios; que cuando más se están esforzando por buscar de El; que cuando más están buscando la comunión, el servicio a Dios y agradarlo a El es cuando la prueba se leventa con más fuerza.

Entonces mantener la integridad y retenerla en el momento de la prueba es muy difícil, sin embargo este hombre lo estaba logrando y lo logró, y la prueba fue cada vez más grande; con tan solo ver que entre el verso 1:8 y 2:3 del libro de Job, él perdió sus hijos, sus bienes, perdió incluso el corazón de su esposa, quien se puso en contra de él. Este hombre lo había perdido todo, sin embargo el Señor puede decir de él que retenía su integridad a pesar de que el enemigo había instado al Señor para que llegara la prueba sin causa.

Es posible que estemos pasando por diferentes pruebas, porque cada uno vamos en un caminar diferente; una posición diferente y cada uno estamos siendo tratados de diferente manera, pero en medio de la prueba cualquiera que sea, se puede retener la integridad delante del Señor, si lo amamos con todo el corazón, El nos puede fortalecer para que no le fallemos.

Es posible que alguien esté perdiendo sus bienes materiales, esté perdiendo a su familia, o a su cónyugue; es posible que sienta que sus enemigos se han levantado en su contra; pero de cualquier manera si nuestro corazón es como el de Job que era recto, perfecto, temeroso de Dios y apartado del mal; se puede mantener la integridad.

Existen pruebas más difíciles que otras, por lo regular siempre pensamos que nuestra prueba es más dificil y cuando alguien más nos comparte su situación de lo que está pasando, lo minimizamos en nuestra mente. Pero hay otros que tienen pruebas distintas a la nuestra y puede minimizar la nuestra también, porque cada uno ve la prueba propia como la más grande y es que a cada uno nos toca conforme a nuestro nivel; conforme a lo que tenemos que ser tratados; no nos pondrán una prueba para tratarnos en una área en la que ya vencimos, si ya vencimos seguimos adelante, pero si no, es necesario que asimilemos aquellos que se ha quedado pendiente.

Este hombre a pesar de todo, que perdió su familia, sus bienes, su esposa, a pesar de que todo está aparentemente en contra de él, logra retener su integridad.

Integridad:
H8538 tummá; de 8537
tom: inocencia, integridad

G90 adiadfsoría; de un derivado de
G1311; incorruptibilidad, es decir figurativamente pureza (de doctrina) integridad.
,
JOB significa: aquel que llora o se lamente, perseguido.

Si vemos ese nombre desde un punto de vista distinto hay bienaventuranzas porque la Biblia dice:

(Mateo 5:4 RV60) Bienaventurados los que lloran (enlutados) , porque ellos recibirán consolación.

Si en algún momento de nuestra carrera nos hemos sentido como Job y nos ha tocado llorar, recordemos que Dios nos dice "bienaventurados lo que lloran porque recibirán consolación". Si hoy estamos llorando, somos bienaventurados porque si nos acercamos a aquel que es torre fuerte que es el Nombre del Señor Jesucristo, entonces seremos levantados, si nos está tocando llorar y estamos pasando por la prueba hasta el punto de las lágrimas, somos bienaventurados porque seremos consolados de parte de Dios.

(Juan 16:20 RV60) De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo.

Aunque lloremos y nos lamentemos y el mundo se alegre, nuestra tristeza se convertirá en gozo, porque no hay despropósito en Dios, eso fue lo que Job logró conseguir, que a pesar de la prueba y la lucha tan fuerte que lo estaba tocando, no atribuyó despropósito a Dios, no pecó con sus labios, ni con sus actos, sino que retuvo su integridad.

(Mateo 5:11 RV60) Bienaventurados sois cuando os vituperen y os persigan, y se dijere toda clase de mal de vosotros por mi causa, mintiendo.

Quizá alguno de nosotros nos sentimos perseguidos, porque hay momentos en la vida en los que pareciera que se levanta el enemigo en contra nuestra y empieza a perseguirnos; es una situación terrible, cuando estamos siendo perseguidos o pensamos que nos están persiguiendo, huimos sin embrago hay bienaventuranzas en ellos también; pero si nuestra persecución es por causa de nuestro Señor Jesucristo, entonces seremos bienaventurados.

Si están mintiendo acerca de nosotros sintámonos bienaventurados porque el Señor está en control, quizas hay momentos en que no sabemos si aquello es de Dios o si el enemigo se ha levantado, cualquiera que sea la causa, Dios tiene cuidado de nosotros y necesitamos seguir reteniendo la integridad delante de Dios y agradándole a El. Cuando todas las cosas marchan bien es fácil sentir que buscamos a Dios, cuando todo está en orden, en paz; cuando no hay conflictos es fácil y quizas algunas veces hasta por esa razón nos llegamos a acomodar, porque sentimos que todo está bajo control y descuidamos algunas situaciones; por eso se levanta la batalla, para que despertemos y salgamos del acomodamiento.

Algunas veces nos hemos preguntado por qué nos vienen las pruebas; es posible que hubiéramos olvidado la batalla, la conquista, lo que en un principio era buscar cada día fervientemente al Señor Jesucristo; entonces se levanta la prueba y empezamos a buscar al Señor, surge en nosotros un ferviente deseo por orar en todo momento; buscamos nuevamente estar en oración; buscamos meternos en el fluir de Dios, volvemos a nuestro verdadero modo de vida.

Entonces algunas veces la persecución viene para reactivarnos el en fluir que debemos estar; para pelear la batalla en todo tiempo y ya no estar acomodados. Algunas veces por eso viene la persecución y se levantan los enemigos en contra de nosotros para que nos levantemos como los valientes del Señor y que batallemos en el nombre de Jesús.

(Santiago 5:11 RV60) He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y piadoso.

Algunas veces necesitamos ser formados en la paciencia, pero resulta que eso algunas veces nos cuesta, por eso cuando vamos al médico nos constituímos en paciente del médico, porque debemos esperar nuestro turno y aprovecharlo cuando llegamos a estar con él. Lo mismo es con nuestro Señor Jesucristo; debemos ser pacientes y aprovechar al máximo Su visitación para adorarle.

(Santiago 1:3 RV60) ...sabiendo que la prueba de nuestra fe produce paciencia.

La prueba viene con el propósito de producir un fruto, no viene con el propósito de matar, viene con el propósito de producir un fruto en nosotros y cuanto más pronto nos demos cuenta de lo que necesitamos cambiar; más pronto terminará la prueba; pero si la queremos evadir puede ser que lo logremos, pero luego vendrá de nuevo y será más difícil. Recordemos que la prueba de nuestra fe produce paciencia.

G5056 télos del primario tello, (fijar fuera por un punto definido o meta); propiamente el punto al que se apunta como límite, es decir (por implicación) la conclusión de un acto o estado (terminación, resultado, propósito)

Aquí está hablándonos que el fin del Señor es el propósito que El tiene, las pruebas no suceden sin un propósito de parte de Dios; algunas veces somos nosotros mismos quienes por nuestra decisión y nuestros actos nos metemos en la prueba; pero debemos tener la certeza que los que amamos a Dios todas las cosas nos ayudan a bien, ya sea que el Señor tenga un propósito o nosotros mismos nos metimos en la prueba, pero al final El obtendrá el provecho necesario para nuestra vida. Recordemos a Jonás, sólo se metió en la prueba, pero debemos tener la certeza que Dios tiene un propósito y aún cuando nosotros mismos estemos alli por negligencia; por malas decisiones y esa prueba no la ha enviado Dios; veremos en medio de todo que a los que amamos a Dios todas las cosas nos ayudan a bien, y podemos tener la certeza que Dios tiene un fin, un propósito, una meta hacia dónde llevarnos para permitir esas cosas, nada sucede por casualidad El siempre tiene un propósito.

El punto al que se apunta como límite, pareciera un juego de palabras pero el Señor tiene un propósito definido, El no da golpes al aire, El no permite las cosas sin propósito porque como leíamos al principio, el Señor le dice al enemigo que él lo incitó a que arruinara a Job sin causa, entonces nos preguntamos ¿por qué lo permitió el Señor?, El tenía un propósito porque El vio el fin, el producto terminado, porque el Señor vio en aquella oportunidad que se le estaba presentando; lograr algo que se había propuesto formar en la vida de Job, por eso es que al final del libro Job él puede decir: "antes de oídas te había oído, más ahora mis ojos te ven" ; pero si no hubiera llegado esa prueba, se hubiera quedado conociéndolo de oídas y no lo habría visto; entonces por injusto que parezca humanamente aquello que nos está pasando, podemos tener la certeza que Dios no está viendo la condición actual, sino que está viendo el producto terminado, El está viendo lo que se propuso formar, lo que va a lograr cuando terminemos la prueba.

Y por esa razón es que las pruebas tienen un propósito, porque el Señor sabe hacia donde nos quiere llevar, sabe lo que quiere lograr; por esa razón el Señor permite que algunas veces nos sucedan situaciones difíciles, porque sabe que llegará el momento en que vamos a clamar, lo vamos a buscar y se va dejar encontrar.

Algunas veces pareciera que no lo encontramos, alglunas veces pareciera que en medio de la prueba y el conflicto no está El; algunas veces pareciera como que el Señor se esconde; como que no podemos encontrar la salida; algunas veces parece que más se agravan las cosas; cuanto más le buscamos más se complican las cosas y podemos llegar a pensar que el Señor Jesucristo nos abandonó; pero cuando llegamos a conocer y entender el corazón del Padre sabemos que no nos dejará, sino que Su vara y Su cayado nos seguirán infundiendo aliento.

La Biblia dice que si nosotros siendo malos padres sabemos dar cosas buenas a nuestros hijos, cuanto más nuestro Padre no nos dará de su Espíritu Santo si se lo pedimos.

Algunas veces creemos que El no escuchará nuestro llanto, nuestra voz y que aparta Su vista de nuestra vida; si parece que se escondió tiene un propósito, si parece que no lo encontramos debemos tener la certeza que El tiene un propósito; si parece que no nos escucha El tiene un propósito y está esperando que algo suceda; está esperando el momento que demos el fruto; que demos la talla y saldrá a nuestro encuentro, el Señor nunca nos dejará.

Podemos tener la certeza que Dios está en medio de nosotros y que por encima de cualquier estorbo y por encima de cualquier circunstancia, la bendición que Dios se propuso traer a nuestra vida la va a traer porque cuando El se propone algo; no hay nada ni nadie que lo pueda detener.

Por difícil que sea nuestra prueba; nuestra aflicción, lo que nos hace llorar; lo que nos hace sentir perseguidos; tengamos la certeza que Dios está con nosotros y tiene un propósito para cada uno y lo que se propuso hacer lo hará.

(Santiago 5:7-11 RV60) Pues, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Señor. Mirad que el labrador espera el precioso fruto de la tierra, esperando pacientemente, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía. Sed también vosotros pacientes, y confirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor se acerca. Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados. He aquí, el juez está delante de la puerta. Hermanos míos, tomad por ejemplo de aflicción, y de paciencia, a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y piadoso.

En medio de cualquier circunstancia el Señor tiene un propósito y necestiamos retener la integridad, en medio de cualquier circunstancia necesitamos ser temerosos de Dios, rectos, perfectos, apartados del mal.

(Santiago 5:8 RV60) Sed también vosotros pacientes, y confirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor se acerca.

La razón que debemos entender para seguir reteniendo nuestra integridad, es tener paciencia. Estamos viviendo tiempos finales, estamos viviendo tiempos en los que el adversario se levantará más poderosamente que antes, pero gracias a Dios que El también se levanta a favor de nosotros y mucho más poderosamente que lo que los adversarios se puedan levantar; porque quien quiera que sea el que se levanta en contra de nosotros. Aunque tenga poder lo tiene limitado, sin embargo el Señor Jesucristo que está a favor de nosotros es todopoderoso, no tiene límites en El; no hay quién lo pueda vencer; no hay adversario que pueda enfrentarse a El y salir victorioso; cualquiera que se levanta en contra del Señor o en contra de aquellos que andamos conforme a Su propósito tiene asegurada la derrota porque Dios es bueno es misericordioso y compasivo, no es solamente misericordioso es muy misericordioso, entonces cualquiera que sea la prueba, la aflicción que nos esté tocando pasar, cualquiera que sea la tristeza que haya venido a nuestra vida, podemos tener la certeza que Dios está en control, que necesitamos retener nuestra integridad.

(1 Tesalonicenses 5:23-24 RV60) Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu, alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida del Señor nuestro, Jesús, el Cristo. Fiel es el que os ha llamado; el cual también lo hará.

El Señor Jesucristo tiene el propósito de ministrar nuestros corazones, puede ser que estemos tristes, cargados, afligidos, sintiendo que el Señor no nos escucha, y El nos dice en esta oportunidad una vez más:

PORQUE YO SE LOS PLANES QUE TENGO ACERCA DE VOSOTROS DICE EL SEÑOR, PLANES DE BIEN Y NO DE MAL, PARA DARLES UN FUTURO Y UNA ESPERANZA.

 
Ministerios Ebenezer