Volviendo El Corazón De Los Padres Hacia Los Hijos Y El Corazón de Los Hijos Hacia Los Padres

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Para nosotros; siendo parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, no es nuevo saber que estamos viviendo tiempos finales; basta con ver los noticieros y poder notar que los acontecimientos mundiales lo afirman concretamente; por consiguiente es necesario que aprendamos a vivir el tiempo actual porque es tiempo de una extraordinaria visitación de Dios y si no lo sabemos aprovechar, podemos estar perdiendo la oportunidad de recibir una incontable cantidad de bendiciones de parte de Dios, por eso es necesario que asimilemos todo el conocimiento que El está derramando actualmente y que vayamos más allá de un simple conocimiento.

 


Oseas 4:6 RV 1960 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

Sin embargo, la falta de ese mismo conocimiento, puede hacer que un pueblo caiga en la operación de error de las tinieblas y creer que todo es normal. Por eso es que la falta de conocimiento puede hacer que los pecados que alguien comete, los vea como una situación que no tuvo otra alternativa, al grado de caer en traiciones incluso dentro de la misma familia, como sucedió en la familia del rey David, cuando uno de sus hijos viola a su hermana, después el otro hermano mata a su hermano violador y finalmente después de haber hecho supuestamente justicia con su mano, pretende matar a su padre, el rey David. Entonces en este tiempo, el hecho de entregar los hijos a los padres en manos de violentos, en manos de la justicia del mundo, no es algo nuevo, sin embargo no es lo normal a los ojos de Dios porque no fue eso lo que El considero desde el principio.

Lamentablemente todo ese tipo de situaciones, no se ven solamente en un mundo perdido en muchos aspectos, sino que también se ve dentro de la Iglesia de Cristo y es por eso que Dios está trabajando con la restauración familiar porque no es Su deseo que haya juicio sobre las familias de Su pueblo; vienen juicios sobre el mundo, pero aunque nosotros estamos en el mundo, no somos del mundo:

Malaquías 4:5-6 RV 1960 He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

Lo que actualmente está viviendo al pueblo de Dios es la unción del espíritu del Profeta Elías, un espíritu de restauración familiar para que el día de la ira de Dios sobre el mundo, no alcance a los que El ama; antes que Dios proclame juicio sobre la tierra, está extendiendo una oportunidad más para que todos la podamos aprovechar y consecuentemente alcancemos la estatura que Dios desea ver en nosotros antes de ser arrebatados de esta tierra.

Malaquías 4:6 BAD Él hará que los padres se reconcilien con sus hijos y los hijos con sus padres, y así no vendré a herir la tierra con destrucción total.

Estamos viviendo un tiempo de gracia como quizá nunca imaginamos vivir, por eso es que Dios desea que haya una verdadera reconciliación entre padres e hijos y que todo vestigio de rebelión sea extirpado en el nombre de Jesús, y para ese efecto es necesario que los padres instruyan adecuadamente a los hijos, encargándose verdaderamente de enseñarles, porque no se trata solamente de trasladar un conocimiento y no ocuparnos en que esa enseñanza haya sido debidamente asimilada por nuestros hijos; se trata que nosotros pongamos empeño en enseñarles y que los hijos también estén dispuestos a desalojar toda rebelión de sus corazones para que entonces haya una verdadera restauración familiar y podamos salir de la tierra con vestiduras blancas y resplandecientes de pureza y santidad.

Salmos 127:3 RV 1960 He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.

Un día estaremos delante de Dios entregándole cuentas de todo lo que El nos permitió tener estando en la tierra; por eso es que no podemos darle la espalda a las situaciones difíciles que veamos en nuestros hijos porque de otra forma, aquello que no está siendo debidamente supervisado por nosotros los padres; lo puede hacer el enemigo de nuestra alma y él lo que hará es terminar su obra de perdición si nosotros le cedemos espacio.

Interesantemente cuando investigamos la palabra: VOLVER, nos encontramos con algunos significados que nos puede ampliar la panorámica de los versículos que ya describimos:

1. Poner de nuevo una cosa en el estado o lugar original

2. Transformar una cosa o hacer que cambie de aspecto o estado

3. Regresar al lugar del que se ha salido o en el que se ha estado antes

Ahora veamos un ejemplo que nos puede servir ampliamente para efectos didácticos de lo que estamos definiendo, de lo que puede ser volver el corazón de los padres hacia los hijos:

Génesis 21:14-20 RV 1960 Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba. Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto, y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró. Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación. Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho. Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco.

Agar había llegado al momento en el que se le cerró el entendimiento de lo que estaba sucediendo; como hoy a muchos padres se les puede cerrar la visión de lo que tienen que hacer; a consecuencia de tanto problema familiar, y están buscando la salida más práctica, la cual podría ser dejar a los hijos en manos de gente que no conocemos o no hemos querido conocer por la falta de diligencia como cabezas de nuestra familia. Pero si clamamos a Dios, puede sucedernos lo mismo que le sucedió a Agar; porque de pronto el ángel le habló y entonces se le abrieron los ojos y ella vio la fuente de agua que tenía enfrente y entonces se volvió al muchacho para tomarlo y levantarse ambos en esa segunda oportunidad que Dios le estaba concediendo, como hoy a muchos puede estar extendiendo también.

Otro ejemplo lo vemos con la hija de Jairo:

Mateo 9:18-26 RV 1960 Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos. Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra.

Esto lo que nos demuestra es que a veces tenemos un fuerte clamor quizá por un hijo que ha sido alcanzado por el engaño del mundo en sus diferentes facetas y creemos que Dios no nos responderá porque vemos la respuesta en otras personas, menos en nosotros. Sin embargo, Dios no se olvida de ningún de Sus hijos y en el mejor momento; cuando estemos verdaderamente sin un solo recurso de parte nuestra, entonces veremos la mano de Dios sobre nuestro problemas y El los resolverá de la manera más extraña que a nosotros nos pueda parecer; quizá ni lo entendamos y nos quedemos asombrados, pero Dios dará la respuesta que más nos conviene para los problemas que le estemos planteando.

Lucas 1:17 RV 1960 E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Necesitamos estar constantemente delante de Dios recibiendo de Su unción, pero en este tiempo lo que El está enviando es la unción profética que hará volver el corazón de los padres hacia los hijos con el propósito que nuestro corazón sea restaurado de acuerdo a lo que nuestro Señor desea ver en cada uno de nosotros y nuestra familia. El tiempo que vivimos está siendo manifestado de parte de Dios, por la unción del espíritu del Profeta Elías; eso es lo que nosotros debemos anhelar que llegue a nuestra vida, si acaso aun no lo estamos viviendo; para que verdaderamente haya restauración familiar, pero no solamente en nuestra familia sino que podamos ser restauradores de parte de Dios en otras familias; si verdaderamente creemos a la palabra de Dios, podremos decretar las bendiciones que El nos ordene y esa palabra hará lo que tenga que hacer.

1 Reyes 18:36-39 RV 1960 Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!

Con la unción profética de Dios sobre nuestra vida; muchos que aún no creen en El, se volverá su corazón al ver el poder de Dios; pero para eso, es necesario que nosotros le creamos a Dios lo que El quiere hacer en este tiempo, usando nuestra vida como un medio de restauración de los corazones de Su pueblo.

Malaquías 3:7-8 RV 1960 Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos? ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

Quizá uno de los ejemplos más prácticos que podemos mencionar; hablando de volver nuestro corazón hacia Dios, es en obediencia de los diezmos y ofrendas que debemos llevarle a Dios con todo nuestro amor, por obediencia ciertamente; pero una obediencia por amor y no por obligación.

2 Crónicas 30:9 RV 1960 Porque si os volviereis a Jehová, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarán misericordia delante de los que los tienen cautivos, y volverán a esta tierra; porque Jehová vuestro Dios es clemente y misericordioso, y no apartará de vosotros su rostro, si vosotros os volviereis a él.

En este versículo podemos ver uno de los beneficios casi colaterales que encontramos cuando hacemos volver los corazones hacia Dios, porque la cautividad de nuestros hijos es convertida en libertad; los yugos de iniquidad se rompen ante la unción del Espíritu Santo cuando nuestro corazón se vuelve a Dios.

Salmos 126:1-2 RV 1960 Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

Volver el corazón hacia Dios nos hace que volvamos a tener una esperanza en aquello que quizá no vemos el inicio de un cambio por ningún lado; no vemos que nuestros hijos quizá, lleguen a alcanzar grandes metas; pero al volver el corazón a Dios, nos hace que tengamos una esperanza siempre firme en que Su palabra se cumplirá un día. Otro punto que debemos analizar cuando decimos: cautividad; es que el enemigo de nuestra alma está trabajando con mucha sutileza y podemos caer en cautividad de algo que a nosotros nos parezca de los más normal, por ejemplo: el trabajo secular; porque alguien puede decir que necesita trabajar 18 horas al día para sostener su familia; pero el problema es que esa cautividad lo está llevando lejos de poder pastorear su familia y si ese alguien no hace el espacio para atenderlos; el enemigo se encargará de hacerlo para cautivarlos en cosas que también nos parezca normal, porque entonces se convierte en un círculo vicioso. Por eso debemos clamarle a Dios para que El abra los ojos de nuestro entendimiento y que podamos discernir adecuadamente cada situación que vivimos nosotros y nuestra familia.

Volver el corazón hacia Dios, nos puede permitir tener una unción pastoral con la cual busquemos aquellas ovejas que se han retirado del redil de Dios, de la Iglesia del Señor Jesucristo; y que vayamos en el nombre de Jesús detrás de ellas para que vuelvan su corazón al Padre, de igual forma como el hijo prodigo salió de la casa de su padre y estando lejos pudo comprender que necesitaba estar cerca de su padre; nosotros debemos actuar como medio de bendición para aquellos que se sientan desorientados, debemos buscar la forma de hacerlos despertar del sueño que tienen en el mundo y que su corazón se vuelva a Dios.

Levítico 25:10 LBLA "Así consagraréis el quincuagésimo año y proclamaréis libertad en la tierra para todos sus habitantes. Será de jubileo para vosotros, y cada uno de vosotros volverá a su posesión, y cada uno de vosotros volverá a su familia.

Estamos viviendo en el año de la libertad, en el año del jubileo, en el año que deben volverse las familias que por alguna razón han estado divididas; este es el año de la restauración familiar porque es el tiempo de libertad para el pueblo de Dios.

Job 14:7 LBLA Porque hay esperanza para un árbol cuando es cortado, que volverá a retoñar, y sus renuevos no le faltarán.

No debemos perder la esperanza de restauración sobre aquello que a nosotros nos parece imposible de levantar, porque para Dios no existen imposibles; El solamente tiene que pronunciar Su palabra y aquello se hará. No importa que haya pródigos que nos parezca completamente un caso perdido, siempre habrá esperanza si tan solo podemos creer en la palabra de nuestro Señor Jesucristo. Si existe un hijo que está perdido; no debemos dejar de presentarnos delante del altar de Dios clamando por él, porque un día, cuando menos lo esperemos, Dios lo traerá con lazos de misericordia.

Hoy aun es el tiempo de clamarle a nuestro Señor Jesucristo, para que derrame la unción profética del Profeta Elías, con el propósito que haya una restauración familiar y que todos los corazones que están lejos de Dios, se puedan volver a El en el nombre de Jesús, porque es tiempo de volver a casa.

 
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