Revista Rhema: Abril 2012

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Editorial

La Biblia advierte claramente acerca de lo peligroso de los últimos tiempos; El Señor Jesús lo menciona varias veces con frases como: "El amor de muchos se enfriará", "muchos serán engañados", "no quedará piedra sobre piedra", "habrá hambres y terremotos" y muchas frases más; también el Señor alertó a su iglesia por medio de sus apóstoles, de tal manera que entre ellos también podemos ver advertencias como: "En los postreros días vendrán tiempos peligrosos", "vendrán tiempos cuando no soportarán la sana doctrina", etc. En su debido tiempo también lo hizo por medio de los profetas a quienes usó para dejar escrita la Palabra profética más segura, la Biblia; así que no podemos decir que no fuimos claramente advertidos acerca de los tiempos finales y sus peligros. Sin embargo, estos peligros a veces se presentan ante nuestros ojos como si fuera algo que realmente no es peligroso o como una casualidad, o peor aún, como si tal cosa es normal.

En éste número de revista Rhema, tratamos que todos abramos nuestros ojos ante la realidad que estamos viviendo, los tiempos peligrosos antes avisados y con esto, llegamos a la conclusión de que son días finales y nunca vistos antes, solamente fueron dados en visiones proféticas, pero nunca como hoy. Por ejemplo: El notable oscurecimiento de las vestiduras de la iglesia, las herejías y blasfemias, persecuciones físicas de las cuales la novia es objeto en la actualidad, las persecuciones vía judicial en muchos países del orbe, el aumento de la comunicación por medio de redes sociales, el surgimiento con más fuerza que nunca de la religión islámica, superando en número e influencia a la llamada cristiana, y en medio de todo esto, la indiferencia de una buena parte de la cristiandad que cree que es una "teoría de conspiración" y que no pasará a más, mientras se regordean en sus santuarios hechos de mármol y oro, a manera de aquel templo del cual el Señor dijo: "No quedará piedra sobre piedra", y el resto los ven con un símbolo de aprobación en sus rostros. Ante todo esto, el Espíritu de Dios se levanta para advertirnos una vez más: ¡El tiempo se acerca! ¡Prepárate para el encuentro con tu Dios! Sembrando dentro del corazón de la iglesia enamorada el deseo de decir: ¡Ven Señor Jesús! Nos unimos a esa frase dada por el Santo Espíritu y decimos: ¡Ven Señor Jesús, tu novia te espera!

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