Revista Rhema: Agosto 2012

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Editorial

El cántico de la Ramera

Uno de los ministerios para-eclesiásticos más populares de los últimos tiempos es la música cristiana. Debido a esa popularidad se ha convertido en un atractivo para los empresarios seculares por el rápido crecimiento de ese segmento y se ha vuelto una peligrosa trampa para jóvenes sinceramente enamorados del Señor y que cuentan con el don musical. Si estos jóvenes no son orientados pastoralmente, en menos de lo que imaginan son proyectados a la fama con todo lo que esto conlleva e indiscriminadamente asocian la luz con las tinieblas.

 

Esta asociación se ha vuelto tan popular que ahora ya se habla de concursos en donde participan para ver quién toca mejor, quién vende más, quién tiene más grabaciones, quién obtiene mejor paga por un concierto, además de presentarlo a la manera del mundo con alfombras rojas, limosinas, escenarios de fantasía, en donde lo que menos se engrandece es al Señor. Esto ha llegado a tal extremo que actualmente los músicos se tasan en precios exorbitantes para visitar algún lugar y ya no visitan iglesias, porque esto ya solo lo hacen aquellos que aún no han alcanzado la fama; quienes de la misma forma que los músicos seculares mexicanos para saltar a la fama o mantenerse en ella, visitan los palenques.

Por otra parte, los llamados ministerios musicales cristianos van de iglesia en iglesia cantando los mismos coros y vendiendo su material ya sea en audio o video, convirtiéndose en estrellas errantes como las descritas en Judas 1:13, ellos no tienen un pastor a quien den cuentas de su vida y pronto vienen a ser liderados por los que antes de ellos han vendido su don a empresas seculares y se han convertido en íconos del éxito. Luego, empiezan a buscar dentro de las iglesias que visitan, nuevas estrellas jóvenes fáciles de deslumbrar con un viaje y cuyos gastos resultan más baratos puesto que son personajes que todavía no son conocidos y poco a poco, como si se estuvieran hundiendo en arenas movedizas, son atrapados en un movimiento que de ninguna manera puede ser de proveniente de Dios.

Nosotros como ministros primarios (Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros) así como el pueblo a quien pastoreamos, seremos responsables en parte de ese descalabro si no ponemos un alto, enseñando desde nuestros púlpitos lo que es la verdadera alabanza y la verdadera adoración. Además cuando el pueblo adora al único Dios, digno de toda gloria, dejará de alabar la alabanza y de solicitar autógrafos y fotos con el propósito de subirlas a las redes sociales como si eso fuera un gran logro.

Creo con todo mi corazón que el Señor viene pronto y viene por una iglesia sin mancha y sin arruga, y para poder lograrlo lo primero que debe suceder, tal como lo expresa la Biblia, es que empiece una limpieza por la misma casa. En esta edición, tratamos de abordar este tema tan espinoso el cual seguramente no nos ganará muchos amigos, pero desafortunadamente esta es una triste realidad dentro del cuerpo de Cristo y debemos decirla. Viene el tiempo en el cual se reconocerá quién sirve al Señor y quien no le sirve (Malaquías 3:18)

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